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sábado, 14 de diciembre de 2013

La travesía.

-¿Encontraste lo que buscabas?.

Una larga travesía he atravesado, las palabras cruzadas con la ceguera de un sueño entregaron la iniciativa a la arriesgada embarcación hacía lo desconocido.

-Si, mi búsqueda tuvo resultados.

Sin esperarlo mi barco atraco en la isla donde oculto se encontraba el tesoro, que al encontrarse frente a mis ojos, apresurado descubrí su valor, deslumbrados mi sentidos, sin suelo mis pies, las alas de un sentimiento botaron la realidad del mundo.

- ¿Y entonces, que es?, ¿lo trajiste?

Pero la alegría, el alcanzado cielo tenían el tiempo medido, los limites establecidos para un mortal como yo, y sin más, el  abandonado sueño regresaba ahora como la pesadía del sueño.

-No, no lo he traído.

-¿Porque, si tanto empeño y esfuerzo has puesto en ese viaje?, ¿solo para regresar con las manos vacías?

Mis manos vacías regresaban, tal vez no he conseguido aquel sueño, pero mi alma contenta dice: Si existe.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Confía.

Uno. El primer numero. Escena primera, Luces apagadas, escenario lleno, altas expectativas.
Desde un telón que toca el suelo, unos ojos observan, todo parece estar preparado.
Entonces al centro de la madera, en el medio, una luz corta la obscuridad, se observa un atril con los acordes que resonaran aquella noche y es entonces que el gran telón se abre, la gran tela parece empujar a delgado personaje, que con lentes sostiene con gran fuerza un violín, camina hasta la luz, temiendo caer, tropezar, y tal vez mas que temer, parece buscar un pretexto para no llegar hasta el lugar indicado.

El público, expectante aplaude con la obligación rutinaria de los protocolos, el músico toma entonces como estatua la posición aprendida y designada, con carácter sostiene el mango del instrumento, toma el arco, y con toda la fuerza del universo, inhala, el aire parece querer explotar sus pulmones, sus ojos se cierran, y....

-Mi padre siempre me dijo que confiara en mi, en mis propias fuerzas, que descubriera lo fuerte que era, pero que no olvidara que mi fuerza sin ti, es nada.

Silencio total, las notas que debían iluminar aquella gran noche, esas notas que harían saltar de emoción a los verdugos del público, esas mismas notas que en lo ensayos eran sus aliadas, ahora, parecían traicionarlo, ahora salían a la fuerza estorbando el gusto musical de aquellos que sentados, se paraban para disponerse a salir, y así uno a uno primero luego en grupos, aquel gran auditorio quedo vació, el músico, decepcionado, el suelo lo recibe de rodillas, ya sin las fuerzas de antes, deja caer sus brazos, y con ellos el traicionero instrumento, pero entonces, escucha unos aplausos que provienen de un solo par de palmas. su agachara mirada levanta a su cabeza, que busca el lugar donde provienen aquellos aplausos, si ya todos se han ido, ante el fracaso la soledad es su compañera pero esos aplausos, parecían indicar que había alguien. Y entonces escucha:

- Bien hecho hijo, increíble concierto.
- Lo he arruinado todo, todo, absolutamente todo ha salido mal. - dice disgustado el músico.
- Si aun hay soluciones, no esta arruinado.
- Que soluciones voy a tener- Trata de pararse pero sus piernas no parecen responder.
- Que tal si esta vez, pruebas a tomar tu violín, pero esta vez confía en las fuerzas de aquel que te habla, aquel, que cuando todos te han abandonado esta aquí, aplaudiéndote y dándote ánimos.
- Entonces tu eres... - el músico, cierra sus ojos, sus temblorosas piernas ahora levantan aquel pesado cuerpo, sus brazos mas tranquilos pero firmes levantan el violín.

Y aquella noche, el auditorio vació lleno sus sillas, con el mejor concierto que nunca tuvo el placer de tener.

martes, 3 de diciembre de 2013

Pasos

Marcados los pasos en la arena, el baile de nuestros pies es borrado por el mar o quizás los toma prestados para llevarlos a la infinidad, y poder inmortalizar la felicidad que el sol observa, que la luna cela.

Marcados los pasos en la arena, marcados los comienzos de los sueños, marcadas la estrellas que cuento cuando sonríes, oscura es la noche, pero contigo la luz parece no tener fin.

Marcados los pasos en la arena, te sigo me sigues, tomados de un ideal seguimos un frenesí de sentimientos.

Marcados los pasos en la arena, marcados por la fuerza de un sentimiento, y parados, entre las olas, dejamos que el mar nos borre como aquellas huellas, tal vez en el fondo del mar, al fin podamos  por siempre, marcar nuestros pasos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

5 minutos.

Son las 12 y media me comenta mi pequeño acompañante.
Son las 12 con un minuto, me repite mi acompañante al pasar dos minutos.
Son las 14 horas con 30 minutos, dice la misma voz después que ha pasado el segundo minuto.
Son las 20 horas exactas, se detiene y me mira, hasta cuando nos vamos a detener, entonces le digo, tranquilo, solo han pasado 4 minutos. Entonces la angustia aparente sede, y veo la silueta de lo esperado aparecer, entre luz por el sol, pero entre sombras por la luz que desde el fondo la ilumina.

Tiende la mano de la discordia, dame el consuelo de los guerreros,
Concede un deseo, aquel que nunca cumplirás.
Quédate que la noche se congela. y eres vapor.
Desaparece detrás de mis sueños, para que puedas seguirlos.
Trae tus memorias, que juntos las quemaremos.

El tiempo se marca como una ilusión y nos afecta en cuanto nos enteramos que este existe,
y es entonces que escucho.
Son las 23 horas con 59 minutos.  Y digo: Tranquilo. que solo han pasado 5 minutos.

martes, 29 de octubre de 2013

La ventana

Sensación de la calma aparente, sentado espero el resultado delo obvio, que siendo visto se reserva a revelarse a la razón, con paciencia intranquila observo a través de la gran ventana que se encuentra de mi puesto, es una gran ventana de vidrio grueso que permite todo el paso de luz del exterior, reflejos de la gente que camina en sus afueras  parecen quedarse conversados como fotografías en el, segundos del revelado que son borrados por la misma luz para dar paso a nuevas imágenes.

Mi mirada aun en espera de calma, o en la tranquilidad de lo incierto se comienza a fijar en el humo del caliente café que aun no termino, lo tomo como tratando de detener su fin, pensando de alguna manera que el tiempo espera detenerse en cada pausa que hago entre cada sorbo, pero no es así, es nada mas la ilusión de la calma,  y el tiempo sin esperar que se enfrié mi bebida avanza a cada pausa aun mas rápido.

Como es el tiempo que aunque se le pide detenerse mas rápido avanzara y si se le trata de engañar descubrirá la mentira y correrá aun mas en nuestra contra,

Miro de nuevo hacia la ventana, es oscuro y aquella luz que se dejaba entrar es sustituida por la obscuridad, que ahora adorna, o tal vez desentona en toda la habitación, miro entonces ahora el vaso de mi café, ya sin liquido se despide la melancolía de aquella escena.

Miro de nuevo en forma de esperanza la ventana, que ahora como un ojo enorme, parece cerrarse, el sueño ha llegado, la noche a comenzado, el café se ha terminado, y los sueños comienzan a nacer.

martes, 22 de octubre de 2013

Miradas

Te veo, me ves, juntos en aquel lugar nos observamos.

- Entonces dime... ¿Quien eres?.

Tus pupilas juegan con el brillo solar que hace hervir en colores el café de tus ojos.

- O al menos dime ¿a que has venido?.

Mis ojos tiemblan, tienen el temor de no poder sostener aquella mirada.

- O por lo menos dime si te quedaras.

Te miro, me miras, nos miramos, mas que mirarnos nos hablamos pero en este preciso lugar las palabras son poco efectivas porque jamas llegarían a ser escuchadas, es el vació mismo, solo la luz es percibida y tu interior es la luz que a mis oscuros ojos iluminas con los tuyos.

- O si no te quedaras dime por favor que volverás.

Una sonrisa es dibujada en tu boca y con el mismo silencio me miras aun mas fijamente, me descubres y no puedo mas que bajar mi vista ante tu ultimo movimiento.

-Tranquilo, siempre volveré. respondes

jueves, 26 de septiembre de 2013

Pero

Llama cuando puedas. Pero prefiero que no lo hagas.
Háblame cuando este cerca. Pero hazlo como susurro suave, para no escucharte.
Hazme saber cuando estés cerca.  Pero hazlo saber una año mas tarde.
Visitame a diario. Pero aléjate cuando mire por la ventana.
Toca mi puerta. Pero corre como pequeño al hacerlo.
Sueña conmigo. Pero trata de despertar y tomar algo de agua para no soñarme.
Canta la canción que te escribí. Pero olvida su cada párrafo al tiempo que lo cantas.
Lee las cartas que te he enviado. Pero guárdalas bajo llave para evitar el impulso de conservarlas
Haz esto y más. Pero nunca dejes de decirme.. te amo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

La carta

Es el inicio diario, la rutina del as maquinas, despertar, levantarse para luego regresar con aquello escrito en piedra.


Primera escena.
Nublada la vista, mas que los ojos de la cara, ven borrosos los ojos de la mente y el corazón, que sin comunicarse ambos, o mas bien al odiarse mutuamente llevan a decisiones que conlleve al fin de ambos, la mente con estrategias calculadas, el corazón, al ser mas emotivo se arrebata en goles de ira contra aquel, pero ambos con el fin mismo pero contrario, se juntan en la acción decidida de no vivir juntos, o mas bien morir ambos para no verse más.

Era tarde, una tarde fría, con el cielo claro de siempre, pero cubierto por miles de nubes grises que a ojos de seres pequeños como nosotros asemeja el paladar de una oscura boca, y entre estos mortales, sobre un claro de montaña, perdido entre el bosque, un lugar inhabitado por estos seres, esta alguien sosteniendo entre las manos las herramienta que si es usada sin mucho cerebro pero si con mucha decisión, comprobara los dotes de mortales que tiene esta especie humana.

Porque tratas de escapar, se interroga cada mañana, la rutina es siempre la misma, abrir los ojos, o más bien semi-abiertos, nunca completos, luego balancear el cuerpo por el mismo lado de la cama, sentarse en un lugar ya hundido por la repetición, esperar un rato y rascarse los ojos, y comprobar el tamaño de la barba y si amerita ser cortada este día o aguanta hasta el siguiente, luego abrir la boca por un largo rato, aquello llamado bostezo, para luego buscar a ciegas las sandalias de siempre, las cuales son colocadas siempre en el mismo lugar con lo cual la tarea pierde la parte de intriga ya que son encontradas fácilmente.

Posteriormente la rutina sigue como siempre, levantarse, ir al baño, desalojar líquidos mirarse al espejo y terminar de abrir los ojos luego de lavarse la cara cepillarse o al menos pasarse el cepillo de dientes, Tostar el pan, mientras unos huevos se estrellan en una cacerola de aceite ardiendo, y encender la radio para escuchar las noticias con la inconformidad de leer el mismo libro una y otra vez mientras el café hierbe dando un aroma mañanero a todo el lugar. Sentado en la silla gastada por la rutina de siempre, sentado toma su café, ve fijamente el periódico que tiene enfrente, lee como maquina, viendo letras mientas piensa todo el trabajo de la oficina que no alcanzo a terminar en las horas extras no pagadas de ayer. Pero obra del destino, fuga del tiempo, coincidencia espacial los ojos acostumbrados a la rutina misma de siempre, domados y anestesiados hacia todo aquello que lo rodea, finalmente esos ojos dormidos, ven algo nunca visto, en la mesa, es una carta, pero esta resalta sobre el promontorio normal de recibos, anuncios, reclamos y pagos. revuelta entre ellas es capaz de brillar con propia luz, el sobre es corriente, blanco , de esos de 15 centavos, lo mas normal y confundible del mundo, pero es capaz de causar la atención de la domada retina, que ordena a las manos a investigar ese extraño objeto, contrario a la rutina diaria, de tomar siempre todos esos recibos y guardarlos para verlos al regresar del trabajo estos son apartados para tomar esa única carta la cual se encuentra al medio de aquel promontorio de problemas, el sobre es abierto, con cierto medio por que el romper esa rutina diaria se siente tan bien, es casi una acción extrema, la aventura de la vida que parece empezar con la apertura de aquel sobre, y entonces se inspecciona el interior con calma pero a la vez con el nerviosismo natural de aquel momento, sacan entonces las manos un papel que doblado es rápidamente devuelto a su estado normal, los ojos entonces finalmente ven con claridad lo que dice aquella carta.

Rápido toma lo ultimo que tenia en su gran taza de café, toma el saco del perchero e inmediatamente enciende el carro, es hora de trabajar manda la rutina, pero algo fue diferente ahora, y la carta va dentro del saco, eso si, es colocada de manera rápida e inercial en el bolsillo interior de este, es una bolsa grande y aquella carta esta cómodamente colocada en su interior, refugiada del futuro que la aguarda.

Ruido de maquinas, cuartos encerrados, unas pocas plantas las cuales son colocadas para disimular aquel lugar y darle algo de vida al gris muerto de las paredes, gente rápida circula entre sus pasillos, sin querer ser vistos, casi sin ruido dejando papeles aquí y allá, pocas palabras son pronunciadas, solo las necesarias.

Entra entonces aquel que descubrió la carta entre su costumbre, con el mismo saco, camina por el mismo pasillo, llevando el mismo atache, saluda de la misma manera, y registra su tarjeta de igual manera, coloca su sombrero en el perchero de siempre, y se dirige el mismo a encerrarse en su celda de su arresto consensuado y aceptado. se sienta de la misma manera, técnica dominada ya desde años de repetirla, enciende la máquina y espera a repetido operativo, mientras él, observa y la mente da vueltas a la carta y a su contenido, divaga mentalmente, y sus ojos ruedan en su eje inferior para pasar al superior, entonces suenan las bocinas del computador, el sistema esta cargado, y la base del antivirus actualizada, y no puede más, la mente y el corazón se deciden a mirar a los costados para ver si aquello seres enjaulados los observa y al percatarse que es seguro, desliza la mano hasta la bolsa grande del saco, y saca la carta, la abre de nuevo, con la misma emoción de la primera vez, la revisa, y la lee, solo en sí mismo, una y otra vez, es entonces que se congela su rostro, la boca comienza a mostrar la tensión de una decisión contraria a lo estipulado y posteriormente muestra la natural corrección ante lo nuevo, pero parece estar decidido, es entonces que de un golpe en el escritorio, con ambos manos se impulsa y se levanta de la silla, parece una tarea pesada, es levantar toda esa rutina sobre sus hombros en ese preciso momento, se levanta con tanta fuerza que no hay vuelta atrás, tiene que hacerlo ahora, es el momento preciso, todo en un solo impulso, y finalmente al haberse despejado de la silla y mas que eso, poner recta su espalda, completamente perpendicular a ella y es entonces que con la cabeza da vueltas sobre su eje para observar a su alrededor, ver las pequeñas celdas, esas cárceles que lo rodean, y observa su propia cárcel, la prisión en la cual él mismo quiso detenerse, el mismo se encerró con contrato para toda la vida, sin prestaciones y con lujo de 10 días de vacación; entonces ahora más que nunca, camina se aleja de esa máquina que tanto malle había hecho al perder tantas veces el avance de sus trabajos contables, y sale a la puerta, todo comienza a tornar una visión diferente, camina lento, cuesta caminar, aun los lazos de esa vieja costumbre lo están deteniendo, es pesado caminar, el aire se hace nada en los pulmones y cuesta respirar, se tiene que hacer fuerza con cada gramo de musculo del cuerpo, la espalda quiere arquearse pero el orgullo obtenido con haber pasado la primera prueba la mantiene firme, las piernas tiemblan, la fuerza es demasiada, y un pequeño momento de tensión, pero finalmente, el primer pie atraviesa finalmente la línea de su oficina, y seguido viene el otro que con esfuerzo también atraviesa esa barrera, y decide caminar por ese pasillo, continuarlo hacia el lugar más temible, la cueva del mismo carcelero, y en el pasillo todos los puntos de visión están centrados en él, que camina mientras un murmullo de voces lo recrimina, no hay de aquellos que pasan para estorbar su paso y hacerlo caer, otras manos lo intentan agarrar como se pueda para evitar su libertad, los presos quieren seguirlo viendo preso y ambicionan ahora su momentánea libertad y con envidia quieren arrebatársela, pero la decisión es firme, escapa de todo obstáculo y se encuentra entonces, cara a cara con aquel que paga por su encierro, cansado, jadea, mientras aquel, que es un gordo que fuma un cigarro lo mira con disgusto, abre la boca para gritarle y ordenar que regrese a su cárcel, cuando levanta la carta que queda enfrente de la cara del opresor que la mira la toma y una larga humareda sale de su cara disgustada, pero el trato esta hecho, la libertad finalmente ha sido conseguida, y todo a su alrededor comienza a girar, y aquel lugar de cárceles y sueños rotos, con olor a tabaco y esa cara malhumorada desaparecen y se encuentra en su casa, la misma que lo ve despertarse, lo saluda la mañana abre los ojos, pero ahora sin inmutarse rompe la rutina diaria, y finalmente le cuesta encontrar las sandalias que ahora parecían estar en cualquier lugar y el tostador de la mañana indica son su click la aparición de un nuevo pan que como él comienzan a tornar su vida con un color diferente, con una actividad fuera de la maquinaria de la rutina.



Segunda Escena.
-Dime que te quedaras, interrumpe una vos en el silencio.
-Prometo nada mas aquello que pueda cumplir.
-Siempre tu con tus juegos de palabras, solo para no decirme directamente las cosas
-solo no quiero verte sufrir
-PERO YA ESTOY SUFRIENDO QUE NO VES.....
(Escenas de una casa, ordenada, de mañana se ve el cuarto ordenado pero solo, todo está solo, con imágenes puestas de personas que pasan jugando una con otra, desordenando, tirando la ropa aquí y allá, alegres) Y se detiene todo ante una silueta, alguien sentado a contra luz, es una mujer, que mira hacia la fuente de luz, una ventana, que parece mirarla a ella con ojos de pena, o misericordia al ver su soledad, quisiera hacerle compañía, que aunque se la hace, no es humana y su compañía no es aceptada por elementos circunstanciales. se prepara para salir, con todas las técnicas que las mujeres parecen dominar con exactitud se aplica el maquillaje necesario para ocultar su tristeza, el rímel justo para disimular su soledad, el collar perfecto para desorientar su melancolía, los zapatos que mas que elevarla unos centímetros del suelo, la evitan sentirse muy cerca de donde se ha tirado a llorar un mar completo, ropa sobria, nada llamativo, pero no deja de vestirse provocativamente, toma su cartera y se retira, Es ella, lista, sentada en un café, con su cartera parece querer detener que la vean, o tal vez para llamar aún más la atención, pero colocada delante de sus manos que por ansiosas tratan de ocultarse. Personas la acompañan, cada una se sienta en el asiento que enfrente de ella está lleno de soledad, que muy a pesar de estar hablando con todos aquellos que llegan , sabe que siempre habla con la misma soledad, comparten, parecen reír, el café de ella nunca se consume o si acaso va desapareciendo lentamente, pero es casi invisible mientras de aquellos que se sientan enfrente de ella, piden lo que puedan para impresionarla, tal vez si es posible o si fuera ético tirarían su cartera abierta con todos sus billetes para colocarlos sobre la mesa, y tratar así seguir con un nivel más cínico o bizarro de impresionamiento animal, ella los escucha, tal vez necesita ella lo mismo, alguien que la escuche, casi no dice mayor palabra, solo sonríe, con la proezas que le comentan sus acompañantes, pero ella sabe bien que la mayoría es mentira:
"-si una vez salve un bus de niños que estaba apunto de caerse de un precipicio allá en áfrica, también les di comida y me dieron grandes medallas y reconocimientos."
"-trabaje en la silla, y le di la mano al presidente más poderoso  de todo el mundo."
Y así cada uno tiene su formulada mentira, como sabemos todo es para poderla impresionar. Aunque sus ojos le dicen claramente que no puede creer en ninguno.
Sale finalmente de ese falso lugar, trata de caminar rápido, asqueada todo lo escuchado y del lugar mismo, no parece haber nada bueno, su cartera que antes era llevada sutilmente sobre sus hombros ahora es llevada como costal de alguna verdura en sus manos, no le importa ya si el maquillaje se corrió o llego a perderse esa mascara que oculta su soledad, solo trata de salir de ese lugar.

Pero mientras camina, en las afueras de ese centro comercial se encuentra con alguien que tiene un extraño instrumento de madera, sobre el cual apoya unos papeles blancos, un personaje sentado en un banco el cual sostiene un lápiz, y ve afanosamente por afuera del papelón blanco que le tapa la vista de su frente, ella pasa de lado, muestra desinterés pero algo dentro de ella parece llamarle mucho la atención, trata de pasar con la mayor indiferencia del mundo, viendo nada mas de reojo a aquel sujeto, y este que se percata de la presencia de la mujer, la cual ahora, más natural, muy a pesar de la soledad que ya no es oculta, se ve mas hermosa, y cuando pasa de lado trata de sonreírle, ella no hace caso y parece mostrar aun mayor desinterés y si es posible muestra algo de miedo, pero él insiste.
-"No quisiera un retrato, por ser la cliente numero mil será completamente gratis"
ella se detiene lo mira, trata  de simular una  cara de disgusto pero algo dentro de ella la mueve a tomar asiento en lo que ahora sus ojos vieron el asiento destinado para aquellos que querían formar parte de los lienzos de aquel artista.
Ella en silencio, al igual que el, pero ambos disfrutan este momento, sus ojos que se encuentran furtivamente, se hablan y no necesitan de las palabras para dar a entender lo que esta pasando ese momento.

El es habido artista, parece  que tiene experiencia y con gran sutileza dibuja el rostro de ella, son una amplia sonrisa que la hace aun mas atractiva, y la obra esta terminada, ambos se acercan y hace ella parece estar complacida con el trabajo, el artista le da el cuadro y se despiden casi como extraños pero por dentro como que se hubieran conocido íntimamente.
Ella ya en la casa desenrolla el cuadro, y al desenrollarlo se desliza una carta  cual es seguida por su vista, esta en un sobre ya dañado un poco por los años tal vez pero aun sigue siendo funcional, ella curiosa, lo toma, tenia tiempos de no recibir una carta,  pero en su mente dice, ah de ser algún promocional que el coloca a sus cuadros para llamarlo y hacer pinturas.
Pero  sus manos toman esa carta, esperando que esa carta sea como aquellas que recibía años atrás, cuando era mas joven, abre cuidadosamente el dañado sobre, y saca de el un papel, que doblado es desdoblado con sutileza femenina, sus pupilas se dilatan y observa cuidadosamente cada palabra que en aquella carta está escrita, sonríe, y entonces toma su cartera, no se arregla el pelo ni se maquilla, sabe que aquél que la espera, la ha visto de esa manera y la amo a su manera. 


Tercera escena.

Es de noche y es cuando se nos dice desde pequeños, que a esas horas no debemos de caminar, pero una silueta parece ir en contra sentido a esta ley, debate el sentido mismo de la enseñanza maternal, y camina, con la cabeza baja, pero rápido tal vez huyendo a esa madre que podría observarlo de alguna ventana cercana, o tal vez camina de esa manera porque tiene un objetivo claro, o es nada mas el escape rutinario de los miedos que lo persiguen, y trata de no detenerse no fallarse a él mismo.

Esta la silueta sentada, alguien despeinado, parece no preocuparse por arreglarse, hombre de mediana edad, come solo, una triste luz amarilla es su única compañía,  se escucha un gato, el cual sube después a su mesa, no esta tan solo al parecer, el sin inmutarse mientras el gato lame todo el contenido de su cuchara, mientras el objetivo de sus ojos en centrado en el horizonte, y recuerda, cada una de esas leyes, que fueron impuestas, como una a una el las cumplió, recuerda los gritos de su madre, las faltas de un padre borracho, recuerda cada golpe, la huida de su hermano y su posterior muerte en algún burdel de la mala muerte, recuerda a Sofía, juntos y felices parecían tener un futuro prometedor, recuerda sus paseos por el parque, juntos de la mano, y una lagrima retenida es capaz de escaparse y deslizarse por sus ojos cuando recuerda su cuerpo consumido por el cáncer en un hospital, deja de comer, el gato se ha consumido toda su comida, el gato maúlla pidiendo tal vez cariño o diciendo que la comida aun no ha sido suficiente.

Se para toma los platos sucios que lo rodean que parecen ser el acumulado de todos los tiempos de comida en ese día sigue pensativo, tal vez melancólico, los lava en silencio, en un lavo trastos viejo y sucio, desordenado como él.

Camina, sigue por las calles trata de encontrarle sentido a su caminar tal vez, los postes alargan sus sombras en el pavimento, ningún carro pasa, o el que pasa es ignorado, camina rápido pero hace su marcha cada vez mas lenta, se pierde entonces en la obscuridad.

El amanecer sorprende al siguiente día, se ha levantado mas temprano, el sol oculto entre las nubes, pero el día parece haber iniciado antes lo planeado, alguien duerme, entre unos arbustos, está lejos de la ciudad, esta sucio, pero no lo suficiente, a dormido nada mas una noche en aquel lugar, ojos rojos que notan sufrimiento, constipado por el frio que tuvo que haber soportado el cuerpo en aquel lugar. Se levanta perezoso , buscando tal vez la razón por la cual su cuerpo esta en ese lugar y su mente en otro, camina y ve el horizonte, esta en alguna montana o lugar elevado alcanza a ver las casas muy pequeñas desde esa altura, 

Es así la vida de los mortales  que en la rutina encontramos diversión y en la diferencia aversión.

El sujeto que antes pensativo ahora parece mas emotivo tiene el brazo elevado con la mano apuntando a su cabeza la cual sostiene un arma, sus ojos conteniendo aquel momento, tal vez para recordarlo en el infierno o redimirlo en el cielo. Su otra mano entonces deja caer una carta que en un sobre esta oculta, cae ante sus pies, delicadamente es llevada por el viento.




Fin 

lunes, 26 de agosto de 2013

Confidencia idilica


- ¿Vienes conmigo?, preguntas.
Me es fácil contestarte, pero es difícil cumplir, el jurado de la moral me imposibilita a tomarte la mano, el juez de mi conciencia dicta no acercarme a tu cama,
Eres el juego que una vez ambos quisimos jugar, pero a la vez el fuego en el que me deje quemar.
Pero que puedo perder mas aya de mi conciencia, que mas puedo querer si no es estar contigo y si al estarlo lo pierdo todo, lo habré perdido en el elixir de tus labios, que aunque ambiguo es perder todo para obtenerlo todo.

-Porque no me vienes tu a mi casa?, conteste.
Ridículo querer controlarte, es tu alma fiera salvaje que al intentar poner lazo parar amarrarla, y al solo ver las intenciones correrá y jamas se dejara atrapar.
Eres deseo, eres fruto prohibido que todos han comido pero ninguno terminado, y al comerte estas seguro que jamas podrán olvidarte, y en le presente nadie podrá tenerte, y en el futuro eres nada mas el sueño que nos haces alucinar.

-¿Vendras?,- me preguntas de nuevo, haciendo notar que quieres una respuesta.

- Sabes que siempre te seguiré- respondo.



viernes, 16 de agosto de 2013

Inesperado

Son las 18 horas con 47 minutos - me respondieron ante mi pregunta.
Miro impotente ante el horizonte, mis ojos perdidos ante la respuesta, mi mente buscando un opción diferente a lo obtenido.
-Tiene que haber un error señor- le dije al tipo de uniforme y extenso bigote que me había proporcionado la hora.
-Todos nuestros relojes están cronometrados, tenemos la hora mas exacta que puedes encontrar en el país,es imposible que me equivoque en algo tan trivial como su pregunta.
Los pies dudaron pero caminaron hacia un lugar donde sentarme, ya que sabían que no soportaban el peso de aquella noticia.

El humo de los automóviles rodeaba mi existencia que con el tiempo se hacia mas pequeña, comencé a ahogarme entre abrumadoras ideas, el mismo humo comenzó a bloquearme cualquier fuente de luz, el gris oscuro de la cemento bajo mis pies era el indicador de las sensaciones de ese día. Un repaso inmediato y rápido de momentos del pasado circulo en mi memoria.

Se escucha entonces el motor de una poderosa maquina delimitada por rieles metálicos, suena su extraño silbato exaltando mis sentidos que dormidos en mi asiento me advierten de la presencia de algo inesperado.
Voces de la gente que comienza a salir de las entrañas de aquella vieja maquina rodean el ambiente, pasos presurosos, sonrisas, saludos, entonces me me pongo en pie, levanto lo mas que puedo mi mirada, es un mar de gente que parece imposible nadar en él, cuando algo tapa mis ojos y una conocida voz me pregunta: -¿A quien buscas?, aquí estoy yo.
Son las 15 horas con 15 minutos dice el maquinista.

domingo, 21 de julio de 2013

Aquella ciudad.

La noche es indicada por las luces de los faroles que encendidos iluminan las calles de aquella ciudad, pocos carros circulan por sus negras calles, ninguna persona se ve caminar por sus puentes, tal vez todos duermen con el sonido del silencio de la noche.

Camino por aquellas desoladas calles, veo las ventanas cerradas y las puertas con sus cerrojos, nada resulta amigable para un forastero que recién llega, veo rótulos colgados que son movidos por el viento haciendo ruidos espantosos, llego a una intersección y todas las calles me resultan iguales, incluso las casas aunque diferentes después de verlas por un rato resultan muy similares.

El caminar de los pies que seguidos por el impulso de la mente que constantemente ordena a los ojos diferencias entre la obscuridad algún rastro de vida, algún ser que camine en la calle desolada, alguna ventana abierta con la luz esperando mi llegada, pero es en vano el esfuerzo y comienzo a darme por vencido, cuando entre la niebla cercana al muelle distingo un movimiento.

Finalmente comienzo a contar alegremente todo mi viaje, alguien se apiado a escucharme, pude contar cada una de mis aventuras, cada una de las razones de mis cicatrices patrocinadas por cada viaje a cada extraña parte del mundo que había viajado, finalmente con una sonrisa di mi último respiro, al fin alguien escucho lo que tanto quería contar.

Ya en la mañana, los lugareños salen de sus casas y ven el cuerpo de alguien que jamas había estado en aquel pueblo, evidentemente era un forastero, el cual lo encontraron a la par de una vieja vela de barco que aun se movía por el viento.

lunes, 15 de julio de 2013

Una ilusión

Voces de gente cansada, gritos de cobardes, gruñidos de bestias, soy perseguido, corro a través del campo, entre ramas de árboles que conspiran en mi contra, la obscuridad de la noche parece ser mi aliada ocultandome de la muchedumbre, pero ellos están armados, llevan en sus manos antorchas que con el mismo enojo con el cual soy perseguido escupen fuego y revelan mi existencia atemorizada.

-Eres hermosa- le dije
-¿Sabes que esto te traerá problemas?- me dijo ella con su dulce y calmada voz.
-Problema es el no estar a tu lado-

Mis pies confundidos se entran en el lodo que me llega hasta las rodillas, avanzar se hace cada vez más difícil  mientras mis opresores son cada vez mas voraces en su llegada.

-Soy un imposible, debes de saberlo.
-Lo se, por eso me gustas más- respondí.

Con mis manos trato de salir de aquel fango, pero ya sin fuerzas me resulta imposible, entonces vuelvo mi cabeza, giro mi cuerpo en dirección de los que me persiguen y con mi último aliento grito: ¿Que quieren de mi?
-Tu vida- me responden al unísono con tono amenazador mientras se acercaban aun mas.
-¿Acaso alguien los ha contratado?
-Si, aquella que amor te juro es la que nos manda a quitarte lo único que tienes, tu vida.
-¿Mi vida? - me río sin detenerme -
-¿Que es tan gracioso?- me gritan enfurecidos
- Al parecer hay algo que no les digo ella,
-¿El que?
- Ella con un beso supo quitarme el juicio y en una noche robo mi vida-

-¿Me dejaras amarte? - pregunte
-Puedes hacerlo si quieres, mas yo por ti nunca lo haré.

Entonces soy tragado por el lodo junto a aquellos que me perseguían, al final éramos todos lo mismo. Una ilusión.






miércoles, 26 de junio de 2013

Reliquias.

Encontrarse en el viaje del recuerdo, el correr de las virtudes perdidas, las necesidad de volver sobre tus pasos, estar en el recuerdo del olvido.

Terribles escenas recreadas de escombros de aquellas construcciones, que el fuego consumía, y en sus sombras proyectaba aquellas figuras fantasmales del pasado, recogía cada trozo que de las destruidas reliquias mientras corría en desesperada huida.

Entre mis brazos trataba de recolectar cada trozo que encontrado, utilice mi camisa cuando mis brazos no fueron suficientes, corría mientras aquellas construcciones que aun parecían estar de pie se derrumbaban, siendo polvo en el suelo para luego encender en un fuego cada vez mas intenso.

-Nunca podrás escapar- repetía una voz que por el contrario de su maldad era sumamente dulce, una voz que pretendía engañar a los oídos para que estos detuvieran la carrera del cuerpo, y quedarse quieto, pero eso implicaría nada mas arder en las llamas de aquel caos.

-No corras, ven siente el calor de mis manos que te abrazan.

No me detuve, sabía que aquella voz por mas que encantara cada parte de mis sentidos, solo quería mi perdición, pero entre mas me esfuerzo, mas es calor, el fuego comienza a rodearme, mi escape parece estar siendo frustrado una vez más, me detengo de súbito las llamas dirigidas por aquella conocida voz me han rodeado, sin escape, suelto aquellos trozos de las reliquias destruidas caigo de rodillas no tengo fuerzas para mantenerme de pie, y ya mis últimas lagrimas salen de mis ojos, cayendo al caliente suelo, cuando por una obra desconocida, un fuerte viento sopla, el fuego retrocede, una luz que no me permite ver con claridad de que trataba aquel espectáculo, y una voz muy diferente a la anterior, me invita a  acompañarla.
Y ese día fue el último que derrame una lagrima.

lunes, 24 de junio de 2013

Azahar.

He perdido el juego que se construyo en mi contra, el juego con reglas para mi perdición, con dados que siempre darán el número menos conveniente, la fichas del juego eran mis sentimientos, y el tablero mi corazón.

Piezas rotas, tableros gastados, gritos de desesperación, sueños de gloria robados.
Te moviste como conocedora de este juego, tu lo creaste, deje que escribieras las reglas, supiste seducir a los jueces, te balanceaste con la gracia de tus pies sobre cada uno de los cuadros.

Moví  yo primero, me concediste una victoria, para confiarme, para suponer como eran las reglas del juego, para mentirme que las reglas eran justas, y así pequeñas victorias me ibas concediendo, pero cada vez, cada una tenia menos sabor dulce de aquellas, y el comenzaron a caer las primeras piezas.

Una tras otra, destrozandose sobre el tablero y quedando reducidas al polvo que soplabas con delicadeza, para que mis ojos que atontados con los tuyos no vieran los restos de aquellos ya muertos sentimientos.

Cansado, tirado en el suelo, he perdido mis piezas, has destrozado mi tablero, vienes por lo único que aun me queda, aquello que me hace decir que no he perdido, lo resguardo como puedo porque veo tu rápido venir para arrebatarlo trato de correr pero mis piernas no responden, lo sujeto fuerte con mis manos, pero de un golpe me arrebatas mi preciado tesoro, lo ves y te das cuenta que es un beso, aquel beso que al menos una vez me diste por amor.


domingo, 23 de junio de 2013

El parque

Te vi pasar, el sol junto al viento, jugaban como dos niños con tu pelo, caminabas, con una sonrisa, tu hermosa sonrisa llevabas vistiendo aquella mañana.

Esperaba algún gesto que me diera la oportunidad de hablarte, una mirada que nos juntara, un favor de los dioses que me concediera la luz de tu mirada, mas sin embargo, todo transcurrió como a diario estaba escrito tal vez en piedra, que en aquel momento yo dejaba de existir mientras tu eras un todo.

Verte pasar en el parque en aquella hora se volvió mi rutina favorita, llevaba mi libreta, unos lápices, sentado en aquella banca que conocía mi nombre y mi soledad, esperaba pacientemente, los martes siempre, eran el día que me gustaba mas de la semana, caminabas por la misma vereda donde los pájaros cantaban mas alegremente, te miraba, esperando, dibujando, escribiendo, sin que lo supieras, te convertías poco a poco, en el sueño de mis versos y en el ideal de mis dibujos.

Martes. alegre asistí a mi cita, aquella cita que teníamos en secreto, que tu aun no conocías de su existencia, pero tal vez algún martes lo revelaría, y los ánimos parecían indicar este martes como el indicado. Me siento y espero, saco los lápices ya gastados, y miro los pájaros, que tal vez por ser invierno ahora no cantaban, llego la hora, mis ojos prestan mayor atención a tu aparición y...

Martes. Mismo Martes. Luna llena, sigo esperando, o debo decir, tratando de olvidar el verte pasar, tomada de la mano, regalando el mejor traje de tu sonrisa a otra persona, y finalmente, me doy cuenta porque los pájaros hoy, no cantaron.

sábado, 22 de junio de 2013

Era un sueño

No era el camino, mas bien eran los pasos, que marcados en la arena el mar borraba.
Eres tu la afirmación de lo imposible, la realización de los sueños rotos, la destrucción de aquello que jamas planeo caerse.
No eran las cuerdas, mas bien, la música que tocaban.
Eras el claro y lo oscuro al mismo tiempo. Eras el blanco junto al negro pero sin ensuciarse porque jamas fuiste gris.
La negación de la mente, la afirmación del corazón, la decisión de las palabras y el temor de las manos.
-¿Me miras? - preguntas
- Solo contemplo el tiempo, y escribo antes de olvidar.
-¿Siempre escribes?- lo dices mientras te miras de reojo al espejo.
- Cuando la inspiración es la correcta no escribo, más bien, las palabras se escriben solas.
-¿Me dedicarías algún poema? - lo susurras casi sin querer decirlo.

Es acaso el destino algo predecible, pero cuando se atrapa se nos escapa entre las manos, para decirnos que no existe, y que solo atrapamos un sueño.

- ¿Me dedicarías la inspiración de verte?- lo digo, cuando de súbito mis ojos se abren. El sueño ha terminado.

viernes, 14 de junio de 2013

Antigüedades

-¿Me acompañas?-  pregunte
-No, solo te observo.
-Hay espacio en mi asiento, si quieres estar mas cerca.
-Estoy bien aquí, gracias.
-¿Fumas acaso?
-No fumo, solo prefiero estar aquí.
-¿Te molesta si comienzo a tocar mi viejo piano?
-Soy indiferente en realidad.
Comienzo a tocar una suave melodía, mis manos se mueven suavemente sobre las teclas de aquella antigüedad.
- ¿Y porque vienes a observarme?, no soy un sujeto interesante, creo que podrías encontrar alguien mejor que observar-
Solo el silencio parece responderme, vuelvo sobre mis hombros, y miro el lugar donde se encontraba aquella figura que pareció desaparecer. Mi cuarto que al igual del piano, es sumamente antiguo, paredes viejas con una pintura gris y descascarada dejando ver la desnudez de los ladrillos, paredes que dejan la abertura para la puerta que parece estar hecha de la misma madera de mi instrumento musical.
Regreso mi vista de nuevo a las teclas de mi piano, un tanto inquieto por esa visita inesperada pero volátil, me preparo para seguir con la segunda parte de mi composición cuando alzo un tanto la mirada, y observo la figura que antes me observaba a mis espaldas, estaba enfrente mio, sobre mi piano, la luz de la ventana le daba un brillo inexplicable pero inquietante sobre sus cabellos, me miraba y sonreía.
-Asi que eras tu la que me observaba.
-¿Esperabas alguien más?
-Podía esperar a cualquiera, pero siempre desee que fueras vos.
-¿Estas feliz?
-Es la primera vez que escuchas mi viejo piano.
- Es la primera vez que no me invitas a escucharlo.
- Tú siempre tan vos.
-Vos siempre tan tú.
 -Las cosas ya no son las mismas desde que te fuiste, mi cuarto a quedado como lo dejaste, tu foto colgada en la pared, la camisa que olvidaste, la maleta que nunca llenaste.
- ¿Acaso quieres hablar de tu cuarto en este momento?

-¿Quieres sentarte a mi lado?
-¿Pretendes enamorarme?
-¿Quieres escuchar una canción más?
-¿Pretendes que te ame?
-¿Quieres escuchar las canciones antes?
-¿Que es lo que quieres?
¡Quiero olvidarte!!- grite golpeando las teclas de mi piano.
Y una risa me susurra a mi oído mientras lloro sobre aquellas arruinadas notas, -Tranquilo, vendré a verte siempre.

Mirar.

Los cúmulos de las grises nubes, un cielo que te pedía a gritos una sonrisa, la ventana cerrada por que el agua parece entrarse por cualquier lugar donde se le deje pasar.

Te miro, nos miramos, juntamos el objetivo de nuestros ojos el mismo punto, como una cita acordada, coinciden en tomar un café, en caminar un rato bajo el atardecer, todo sucede en un segundo, la noche sacude aquella utópica cita en cada parpadeo, y descubre un nuevo día con el brillo de tu mirar, pasan mil años tal vez, que dejamos que nuestros ojos digan aquello que nuestros labios nunca dirán.

Acelerada respiración, pero controlada para no ser vista, una mano que trata de ser centro de atención, para comprobar si aquello no es mas que coincidencia, pero la mirada sigue fija, los ojos quietos y relajados que sin labios sonríen.

Y mientras mas te miro, mas me miras y entre miradas descubro que el punto de mirar no es más que el reflejo de un sueño. Aquel sueño que un día, por una ocasión, soñamos los dos. 

sábado, 1 de junio de 2013

Tradición

No era nada nuevo, pero tampoco era tradición, mas bien siempre existió, escapando de la memoria desde un inicio, y entre tanto esconderse conseguía ser olvidado.

Las escaleras aquellas que entre la obscuridad retaba a los mas ávidos  se escurría hasta el cielo en su continua forma de caracol, los ojos parecían no importar para caminar en ellas, los recuerdos de la rutina diaria eran las guías, logrando caminarlas incluso de ojos cerrados, recordando nada mas, la irregularidad de sus escalones, las piedras que existían en otros y teniendo cuidado de los mas lisos.
Y juntos cada escalón terminaban en aquel ultimo piso, oscuro, como todo el edificio, sin luz, como las escaleras, aunque como un regalo al observador, solo los ojos mas perseverantes lograban observar mientras se acostumbraban a la obscuridad, un pequeño detalle de luz azul, en el fondo de aquellas entrañas de piedra.

No pretendo el olvido, pero tampoco quiero la eternidad, te la regalo si quieres, entre letras te la regalo, porque solo entre las letras puedo darte el olvido de una pagina, pero la eternidad de su contenido.

Y para el aquel que sin miedo, avanza hacia la luz, hacia el azul que se abre ante la mirada, descubre delante de si una puerta entre abierta, las manos temblando mas que miedo lo hacen por emoción, producen un crujido de la vieja madera.

Por instinto los ojos ven en un movimiento veloz la fuete de luz, es una ventana, que cerrada, nos dice que la luna nos mira, entre nubes de grises que simulan su velo, que cubren su cara pero deja sus ojos con los que ilumina, y entre aquel encanto la luz que deja colar la ventana, forma ora escalera acaracolada, pero esta vez con luz mucha luz. Y si, para el observador era llegar hasta ella, el que ama es que es capaz de subir por ella.

Guiame con tus ojos, guiame que tu luz no me deja ver otro camino.

viernes, 26 de abril de 2013

Caigo.

Sendas oscuras, tramos sombríos, luces tenues ocultas tras un vaivén de escombros, soy caminante de tu camino, soy aventurero de tus fríos desafíos, roca que se resbala bajo mis pies, bajo al vacío infinito de la perdida del sentido caen las piedras, caigo con ellas, que el camino cada vez mas pequeño me dice, no pasaras, y mientras intento sujetarme de las salientes escarpadas, una voz me asegura que todo será mejor abajo. No sentirás nada, no habra nada, solamente la nada y ella te consolara, y si tienes suerte te inspirara.

jueves, 11 de abril de 2013

Madrugada desesperada

Como empezar, me entra la duda con la primer idea, mis ojos cansados, pretenden ver algo que en el alrededor sirva de alguna ayuda, al menos poder tener una palabra de aquellos objetos que observa, pero cansados, se cierran como por el peso de aquellos pequeños demonios o ángeles del sueño,  no se donde me guiaran mis palabras, escribo con los ojos cerrados, escribo con un corazón robado, escribo con mi mente cansada, escribo sin ti, escribo. Para ti.

martes, 9 de abril de 2013

Culpable

Reflejo de ignorancia, carencias de pasado, miedos de futuro, estribas el barco de la inquietud, das vueltas al eje de la inseguridad. Interrogado con luz segadora ante mis ojos, las preguntas son vomitadas sobre mi cabeza, se desliza por mi pelo, llenan la cara, ensucian mi camisa, mis manos, terminan ensuciando mis pantalones hasta acabar por estrellarse en el suelo, no contesto nada, solo escucho, gesto molesto, pero tranquilo, el vomito sigue saliendo de esa molesta cara, me golpea, la cara primero, con cierta fuerza, aumente con cada golpe, me empuja, caigo de espaldas sobre la silla que estaba atado, lleno de esas asquerosas preguntas y sangre por los golpes, mi verdugo se detiene, y finalmente una pregunta que entiendo: ¿Porque insistes en amar?.
Contesto. Porque amar es soñar, y no soy mas que un sueño.

Se fue.

Sin intenciones, sin fuerzas, mi mente perezosa trata de repetir lo que en un tiempo, no muy lejano lograba con facilidad, toma letras como loco, pero no es la misma locura, ahora locura, pero gastada, cansada, toma palabras, y todas parecen incorrectas, trata de formar alguna oración con aquellas que se han tomado, nada, no parecen formar ni la sombra de aquellas antiguas palabras, rápido mi mente piensa, y mientras piensa y corre, y mientras corre lo hace cada vez más rápido, y entre más rápido mas se tropieza, y en el tropiezo se da contra la puerta del lugar el cual buscaba, pero ve un rotulo, grande que pegado en la puerta dice: El corazón se ha ido, si necesita inspiración trate de encontrarla en el próximo atardecer

martes, 2 de abril de 2013

Despierto.

No puedo escribir, así es, no puedo. En este mismo instante, mi mente me levanto de un sueño decidida a escribirte, mi mente, animosa, llena de aquello que la hace feliz, decidió escribirte. El reloj, miraba de reojo, las agujas parecían detenerse, y después seguir corriendo hasta llegar al punto donde se volvían lentas, Las paredes, de alguna manera parecían inclinarse, La lluvia, que antes azotaba mi casa, esas pequeñas gotas que antes castigaban con dura presión, caían despacio, tal vez para no distraer, a mi ya distraída mente. No, no puedo escribir. Mi mente, víctima ahora de un publico exigente, necesitaba complacerles, necesitaba hacer su cometido: Escribirte. El reloj, enteramente detuvo su trajín, al igual que la lluvia, las paredes llegaban a formas un triángulo. Todo estaba listo para aquella primera palabra la palabra que comienza la batalla de la tinta con el papel esa batalla con causas diferentes, pero mismos caballeros, Mi mente, pensó, dio vueltas con la pluma. Ninguna idea, escribirte, no puedo. Todo aquel público, expectante, aguardaba en silencio, pero impulsivamente, algo mi mente, en presión, temblaba no encontraba palabras. Si escribirte, fácil fuera, mi mente no divagaría. Cuando colocaras la primer palabra, le decían, Tengan paciencia les decía, El corazón, nuevo ayudante infiltrado de la mente, intentaba ayudarle, pero ambos, concentrados en esa ardua misión, no lo conseguían. En aquel extraño espectáculo se encontraban, el público apunto de retirarse, la aguja más pequeña del reloj dio un paso, cuando, tan necia es mi mente, que ideas no tiene, pero te tiene a ti. Ya se que escribir, continuo la mente, Ya se que escribir, prosiguió el corazón.

lunes, 1 de abril de 2013

Los números se repiten

Dos de la tarde, cinco era el día que marcaba el calendario, mientras el aire  traía un olor de Octubre, un café sobre la mesa acompañando un libro abierto, ruidos de un tostador que quema el pan, olor a huevos cocinandose, voces difusas de un radio a la distancia, los rayos del sol que traspasan la ventana calientan la mesa. Espero.

Cinco los dedos de mi mano, seis las cuerdas de mi guitarra, dos son tus ojos que me miran, un sentimiento se une al numero 7 que marca el reloj. Siento.

Ocho son las nubes en el cielo, miles estrellas iluminan aquella noche, una luna destaca ante todas, 9 marca el reloj. Duermo.

10 caballos galopan por tu pelo, 3 vientos alocan su caminar, 2 montañas asombran el paisaje, un mar ahoga las ansias. Sueño.

Despierto.
Repito.

lunes, 25 de marzo de 2013

Aire pesado,  respirar era la acción mas solicitada, pero la más difícil de complacer, el cuerpo suspendido, los brazos se movían como locos, las piernas amarradas, se pide gritar pero el grito es mental porque la boca no reacciona, se es incapaz exhalar alguna palabra, un dolor en la espalda la obliga a arquearse, los brazos ahora quieren abrazar las piernas, los ojos que antes inquietos,  en la obscuridad  daba igual tenerlos cerrados, ahora, finalmente, se cansan de buscar una luz, y se cierran pausados, dolorosos, porque sienten el dolor de las lagrimas que parecen haberse agotado.
-Silencio.
Luego, de entre la obscuridad, luz.
Luz.
Silencio.
Luz.
Una voz.
Luz.
Ojos que se abren.
Luz.
Te veo.
Luz.
Te siento.
Luz.
Vivo.
Luz.
Te amo.


domingo, 24 de marzo de 2013

Dejame decirte.



Y esta tarde tuve por instinto escribir, sin mas inspiración que mi mente.

Es una tarde calurosa, una tarde de verano, humos de vapor se alcanzan a ver entre los potentes rayos de sol, que parece estar más cerca, o si acaso que creció en su esplendor y calor, una calma quieta parece reinar, el vapor sube tranquilo, sin prisa pero sin quedarse, sube hasta el cielo mismo, donde promete crecer, el cielo donde le han prometido que se convertirán en nubes, esas nubes que andan libres y son libres de formar figuras, esas figuras que los hombres interpretan a su manera, pero lo mas importante, siendo nubes, dejarían de ser un frágil huminto que sube de un techo o del pavimento, y entre más cerca del cielo, más cerca están del sol, el sol que los hizo subir, y mas ahora, se esfuerzan, este día que él, tal vez en acto de piedad se ha acercado un poco más, suben con mas prisa, suben para ser nubes y estar al menos en su cielo y ver desde este, a su sol.

Las nubes se desvanecen, el viento las lleva por aquí y por alla,  según avanzan se pierden, se desvanecen,  de grandes cúmulos son nada mas un pequeño recuerdo, se arrastran dejando todo su ser en la bóveda celeste, como ideas, como los sentimientos, que algunos grandes otros pequeños, con la fricción del tiempo se pierden, su fuerza no es la misma y se reducen hasta desconocerse. Pero hay nubes que no se pierden, mas parecen crecer, aquellas que caen en lluvia, parecen desaparecer tal vez, pero caen en un espectáculo, una espectáculo de miles de diamantes que caen al suelo y aun así no desaparecen, solo comienzan a llenar la tierra de todas ellas, que dejan de ser nubes y pasan a ser vida, así hay sentimientos, que nunca desaparecen, y mas que eso, son sentimientos que inspiran y mas que dolor, dan vida.