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lunes, 24 de junio de 2013

Azahar.

He perdido el juego que se construyo en mi contra, el juego con reglas para mi perdición, con dados que siempre darán el número menos conveniente, la fichas del juego eran mis sentimientos, y el tablero mi corazón.

Piezas rotas, tableros gastados, gritos de desesperación, sueños de gloria robados.
Te moviste como conocedora de este juego, tu lo creaste, deje que escribieras las reglas, supiste seducir a los jueces, te balanceaste con la gracia de tus pies sobre cada uno de los cuadros.

Moví  yo primero, me concediste una victoria, para confiarme, para suponer como eran las reglas del juego, para mentirme que las reglas eran justas, y así pequeñas victorias me ibas concediendo, pero cada vez, cada una tenia menos sabor dulce de aquellas, y el comenzaron a caer las primeras piezas.

Una tras otra, destrozandose sobre el tablero y quedando reducidas al polvo que soplabas con delicadeza, para que mis ojos que atontados con los tuyos no vieran los restos de aquellos ya muertos sentimientos.

Cansado, tirado en el suelo, he perdido mis piezas, has destrozado mi tablero, vienes por lo único que aun me queda, aquello que me hace decir que no he perdido, lo resguardo como puedo porque veo tu rápido venir para arrebatarlo trato de correr pero mis piernas no responden, lo sujeto fuerte con mis manos, pero de un golpe me arrebatas mi preciado tesoro, lo ves y te das cuenta que es un beso, aquel beso que al menos una vez me diste por amor.


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