Encontrarse en el viaje del recuerdo, el correr de las virtudes perdidas, las necesidad de volver sobre tus pasos, estar en el recuerdo del olvido.
Terribles escenas recreadas de escombros de aquellas construcciones, que el fuego consumía, y en sus sombras proyectaba aquellas figuras fantasmales del pasado, recogía cada trozo que de las destruidas reliquias mientras corría en desesperada huida.
Entre mis brazos trataba de recolectar cada trozo que encontrado, utilice mi camisa cuando mis brazos no fueron suficientes, corría mientras aquellas construcciones que aun parecían estar de pie se derrumbaban, siendo polvo en el suelo para luego encender en un fuego cada vez mas intenso.
-Nunca podrás escapar- repetía una voz que por el contrario de su maldad era sumamente dulce, una voz que pretendía engañar a los oídos para que estos detuvieran la carrera del cuerpo, y quedarse quieto, pero eso implicaría nada mas arder en las llamas de aquel caos.
-No corras, ven siente el calor de mis manos que te abrazan.
No me detuve, sabía que aquella voz por mas que encantara cada parte de mis sentidos, solo quería mi perdición, pero entre mas me esfuerzo, mas es calor, el fuego comienza a rodearme, mi escape parece estar siendo frustrado una vez más, me detengo de súbito las llamas dirigidas por aquella conocida voz me han rodeado, sin escape, suelto aquellos trozos de las reliquias destruidas caigo de rodillas no tengo fuerzas para mantenerme de pie, y ya mis últimas lagrimas salen de mis ojos, cayendo al caliente suelo, cuando por una obra desconocida, un fuerte viento sopla, el fuego retrocede, una luz que no me permite ver con claridad de que trataba aquel espectáculo, y una voz muy diferente a la anterior, me invita a acompañarla.
Y ese día fue el último que derrame una lagrima.
miércoles, 26 de junio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
Azahar.
He perdido el juego que se construyo en mi contra, el juego con reglas para mi perdición, con dados que siempre darán el número menos conveniente, la fichas del juego eran mis sentimientos, y el tablero mi corazón.
Piezas rotas, tableros gastados, gritos de desesperación, sueños de gloria robados.
Te moviste como conocedora de este juego, tu lo creaste, deje que escribieras las reglas, supiste seducir a los jueces, te balanceaste con la gracia de tus pies sobre cada uno de los cuadros.
Moví yo primero, me concediste una victoria, para confiarme, para suponer como eran las reglas del juego, para mentirme que las reglas eran justas, y así pequeñas victorias me ibas concediendo, pero cada vez, cada una tenia menos sabor dulce de aquellas, y el comenzaron a caer las primeras piezas.
Una tras otra, destrozandose sobre el tablero y quedando reducidas al polvo que soplabas con delicadeza, para que mis ojos que atontados con los tuyos no vieran los restos de aquellos ya muertos sentimientos.
Cansado, tirado en el suelo, he perdido mis piezas, has destrozado mi tablero, vienes por lo único que aun me queda, aquello que me hace decir que no he perdido, lo resguardo como puedo porque veo tu rápido venir para arrebatarlo trato de correr pero mis piernas no responden, lo sujeto fuerte con mis manos, pero de un golpe me arrebatas mi preciado tesoro, lo ves y te das cuenta que es un beso, aquel beso que al menos una vez me diste por amor.
Piezas rotas, tableros gastados, gritos de desesperación, sueños de gloria robados.
Te moviste como conocedora de este juego, tu lo creaste, deje que escribieras las reglas, supiste seducir a los jueces, te balanceaste con la gracia de tus pies sobre cada uno de los cuadros.
Moví yo primero, me concediste una victoria, para confiarme, para suponer como eran las reglas del juego, para mentirme que las reglas eran justas, y así pequeñas victorias me ibas concediendo, pero cada vez, cada una tenia menos sabor dulce de aquellas, y el comenzaron a caer las primeras piezas.
Una tras otra, destrozandose sobre el tablero y quedando reducidas al polvo que soplabas con delicadeza, para que mis ojos que atontados con los tuyos no vieran los restos de aquellos ya muertos sentimientos.
Cansado, tirado en el suelo, he perdido mis piezas, has destrozado mi tablero, vienes por lo único que aun me queda, aquello que me hace decir que no he perdido, lo resguardo como puedo porque veo tu rápido venir para arrebatarlo trato de correr pero mis piernas no responden, lo sujeto fuerte con mis manos, pero de un golpe me arrebatas mi preciado tesoro, lo ves y te das cuenta que es un beso, aquel beso que al menos una vez me diste por amor.
domingo, 23 de junio de 2013
El parque
Te vi pasar, el sol junto al viento, jugaban como dos niños con tu pelo, caminabas, con una sonrisa, tu hermosa sonrisa llevabas vistiendo aquella mañana.
Esperaba algún gesto que me diera la oportunidad de hablarte, una mirada que nos juntara, un favor de los dioses que me concediera la luz de tu mirada, mas sin embargo, todo transcurrió como a diario estaba escrito tal vez en piedra, que en aquel momento yo dejaba de existir mientras tu eras un todo.
Verte pasar en el parque en aquella hora se volvió mi rutina favorita, llevaba mi libreta, unos lápices, sentado en aquella banca que conocía mi nombre y mi soledad, esperaba pacientemente, los martes siempre, eran el día que me gustaba mas de la semana, caminabas por la misma vereda donde los pájaros cantaban mas alegremente, te miraba, esperando, dibujando, escribiendo, sin que lo supieras, te convertías poco a poco, en el sueño de mis versos y en el ideal de mis dibujos.
Martes. alegre asistí a mi cita, aquella cita que teníamos en secreto, que tu aun no conocías de su existencia, pero tal vez algún martes lo revelaría, y los ánimos parecían indicar este martes como el indicado. Me siento y espero, saco los lápices ya gastados, y miro los pájaros, que tal vez por ser invierno ahora no cantaban, llego la hora, mis ojos prestan mayor atención a tu aparición y...
Martes. Mismo Martes. Luna llena, sigo esperando, o debo decir, tratando de olvidar el verte pasar, tomada de la mano, regalando el mejor traje de tu sonrisa a otra persona, y finalmente, me doy cuenta porque los pájaros hoy, no cantaron.
Esperaba algún gesto que me diera la oportunidad de hablarte, una mirada que nos juntara, un favor de los dioses que me concediera la luz de tu mirada, mas sin embargo, todo transcurrió como a diario estaba escrito tal vez en piedra, que en aquel momento yo dejaba de existir mientras tu eras un todo.
Verte pasar en el parque en aquella hora se volvió mi rutina favorita, llevaba mi libreta, unos lápices, sentado en aquella banca que conocía mi nombre y mi soledad, esperaba pacientemente, los martes siempre, eran el día que me gustaba mas de la semana, caminabas por la misma vereda donde los pájaros cantaban mas alegremente, te miraba, esperando, dibujando, escribiendo, sin que lo supieras, te convertías poco a poco, en el sueño de mis versos y en el ideal de mis dibujos.
Martes. alegre asistí a mi cita, aquella cita que teníamos en secreto, que tu aun no conocías de su existencia, pero tal vez algún martes lo revelaría, y los ánimos parecían indicar este martes como el indicado. Me siento y espero, saco los lápices ya gastados, y miro los pájaros, que tal vez por ser invierno ahora no cantaban, llego la hora, mis ojos prestan mayor atención a tu aparición y...
Martes. Mismo Martes. Luna llena, sigo esperando, o debo decir, tratando de olvidar el verte pasar, tomada de la mano, regalando el mejor traje de tu sonrisa a otra persona, y finalmente, me doy cuenta porque los pájaros hoy, no cantaron.
sábado, 22 de junio de 2013
Era un sueño
No era el camino, mas bien eran los pasos, que marcados en la arena el mar borraba.
Eres tu la afirmación de lo imposible, la realización de los sueños rotos, la destrucción de aquello que jamas planeo caerse.
No eran las cuerdas, mas bien, la música que tocaban.
Eras el claro y lo oscuro al mismo tiempo. Eras el blanco junto al negro pero sin ensuciarse porque jamas fuiste gris.
La negación de la mente, la afirmación del corazón, la decisión de las palabras y el temor de las manos.
-¿Me miras? - preguntas
- Solo contemplo el tiempo, y escribo antes de olvidar.
-¿Siempre escribes?- lo dices mientras te miras de reojo al espejo.
- Cuando la inspiración es la correcta no escribo, más bien, las palabras se escriben solas.
-¿Me dedicarías algún poema? - lo susurras casi sin querer decirlo.
Es acaso el destino algo predecible, pero cuando se atrapa se nos escapa entre las manos, para decirnos que no existe, y que solo atrapamos un sueño.
- ¿Me dedicarías la inspiración de verte?- lo digo, cuando de súbito mis ojos se abren. El sueño ha terminado.
Eres tu la afirmación de lo imposible, la realización de los sueños rotos, la destrucción de aquello que jamas planeo caerse.
No eran las cuerdas, mas bien, la música que tocaban.
Eras el claro y lo oscuro al mismo tiempo. Eras el blanco junto al negro pero sin ensuciarse porque jamas fuiste gris.
La negación de la mente, la afirmación del corazón, la decisión de las palabras y el temor de las manos.
-¿Me miras? - preguntas
- Solo contemplo el tiempo, y escribo antes de olvidar.
-¿Siempre escribes?- lo dices mientras te miras de reojo al espejo.
- Cuando la inspiración es la correcta no escribo, más bien, las palabras se escriben solas.
-¿Me dedicarías algún poema? - lo susurras casi sin querer decirlo.
Es acaso el destino algo predecible, pero cuando se atrapa se nos escapa entre las manos, para decirnos que no existe, y que solo atrapamos un sueño.
- ¿Me dedicarías la inspiración de verte?- lo digo, cuando de súbito mis ojos se abren. El sueño ha terminado.
viernes, 14 de junio de 2013
Antigüedades
-¿Me acompañas?- pregunte
-No, solo te observo.
-Hay espacio en mi asiento, si quieres estar mas cerca.
-Estoy bien aquí, gracias.
-¿Fumas acaso?
-No fumo, solo prefiero estar aquí.
-¿Te molesta si comienzo a tocar mi viejo piano?
-Soy indiferente en realidad.
Comienzo a tocar una suave melodía, mis manos se mueven suavemente sobre las teclas de aquella antigüedad.
- ¿Y porque vienes a observarme?, no soy un sujeto interesante, creo que podrías encontrar alguien mejor que observar-
Solo el silencio parece responderme, vuelvo sobre mis hombros, y miro el lugar donde se encontraba aquella figura que pareció desaparecer. Mi cuarto que al igual del piano, es sumamente antiguo, paredes viejas con una pintura gris y descascarada dejando ver la desnudez de los ladrillos, paredes que dejan la abertura para la puerta que parece estar hecha de la misma madera de mi instrumento musical.
Regreso mi vista de nuevo a las teclas de mi piano, un tanto inquieto por esa visita inesperada pero volátil, me preparo para seguir con la segunda parte de mi composición cuando alzo un tanto la mirada, y observo la figura que antes me observaba a mis espaldas, estaba enfrente mio, sobre mi piano, la luz de la ventana le daba un brillo inexplicable pero inquietante sobre sus cabellos, me miraba y sonreía.
-Asi que eras tu la que me observaba.
-¿Esperabas alguien más?
-Podía esperar a cualquiera, pero siempre desee que fueras vos.
-¿Estas feliz?
-Es la primera vez que escuchas mi viejo piano.
- Es la primera vez que no me invitas a escucharlo.
- Tú siempre tan vos.
-Vos siempre tan tú.
-Las cosas ya no son las mismas desde que te fuiste, mi cuarto a quedado como lo dejaste, tu foto colgada en la pared, la camisa que olvidaste, la maleta que nunca llenaste.
- ¿Acaso quieres hablar de tu cuarto en este momento?
-¿Quieres sentarte a mi lado?
-¿Pretendes enamorarme?
-¿Quieres escuchar una canción más?
-¿Pretendes que te ame?
-¿Quieres escuchar las canciones antes?
-¿Que es lo que quieres?
¡Quiero olvidarte!!- grite golpeando las teclas de mi piano.
Y una risa me susurra a mi oído mientras lloro sobre aquellas arruinadas notas, -Tranquilo, vendré a verte siempre.
-No, solo te observo.
-Hay espacio en mi asiento, si quieres estar mas cerca.
-Estoy bien aquí, gracias.
-¿Fumas acaso?
-No fumo, solo prefiero estar aquí.
-¿Te molesta si comienzo a tocar mi viejo piano?
-Soy indiferente en realidad.
Comienzo a tocar una suave melodía, mis manos se mueven suavemente sobre las teclas de aquella antigüedad.
- ¿Y porque vienes a observarme?, no soy un sujeto interesante, creo que podrías encontrar alguien mejor que observar-
Solo el silencio parece responderme, vuelvo sobre mis hombros, y miro el lugar donde se encontraba aquella figura que pareció desaparecer. Mi cuarto que al igual del piano, es sumamente antiguo, paredes viejas con una pintura gris y descascarada dejando ver la desnudez de los ladrillos, paredes que dejan la abertura para la puerta que parece estar hecha de la misma madera de mi instrumento musical.
Regreso mi vista de nuevo a las teclas de mi piano, un tanto inquieto por esa visita inesperada pero volátil, me preparo para seguir con la segunda parte de mi composición cuando alzo un tanto la mirada, y observo la figura que antes me observaba a mis espaldas, estaba enfrente mio, sobre mi piano, la luz de la ventana le daba un brillo inexplicable pero inquietante sobre sus cabellos, me miraba y sonreía.
-Asi que eras tu la que me observaba.
-¿Esperabas alguien más?
-Podía esperar a cualquiera, pero siempre desee que fueras vos.
-¿Estas feliz?
-Es la primera vez que escuchas mi viejo piano.
- Es la primera vez que no me invitas a escucharlo.
- Tú siempre tan vos.
-Vos siempre tan tú.
-Las cosas ya no son las mismas desde que te fuiste, mi cuarto a quedado como lo dejaste, tu foto colgada en la pared, la camisa que olvidaste, la maleta que nunca llenaste.
- ¿Acaso quieres hablar de tu cuarto en este momento?
-¿Quieres sentarte a mi lado?
-¿Pretendes enamorarme?
-¿Quieres escuchar una canción más?
-¿Pretendes que te ame?
-¿Quieres escuchar las canciones antes?
-¿Que es lo que quieres?
¡Quiero olvidarte!!- grite golpeando las teclas de mi piano.
Y una risa me susurra a mi oído mientras lloro sobre aquellas arruinadas notas, -Tranquilo, vendré a verte siempre.
Mirar.
Los cúmulos de las grises nubes, un cielo que te pedía a gritos una sonrisa, la ventana cerrada por que el agua parece entrarse por cualquier lugar donde se le deje pasar.
Te miro, nos miramos, juntamos el objetivo de nuestros ojos el mismo punto, como una cita acordada, coinciden en tomar un café, en caminar un rato bajo el atardecer, todo sucede en un segundo, la noche sacude aquella utópica cita en cada parpadeo, y descubre un nuevo día con el brillo de tu mirar, pasan mil años tal vez, que dejamos que nuestros ojos digan aquello que nuestros labios nunca dirán.
Acelerada respiración, pero controlada para no ser vista, una mano que trata de ser centro de atención, para comprobar si aquello no es mas que coincidencia, pero la mirada sigue fija, los ojos quietos y relajados que sin labios sonríen.
Y mientras mas te miro, mas me miras y entre miradas descubro que el punto de mirar no es más que el reflejo de un sueño. Aquel sueño que un día, por una ocasión, soñamos los dos.
Te miro, nos miramos, juntamos el objetivo de nuestros ojos el mismo punto, como una cita acordada, coinciden en tomar un café, en caminar un rato bajo el atardecer, todo sucede en un segundo, la noche sacude aquella utópica cita en cada parpadeo, y descubre un nuevo día con el brillo de tu mirar, pasan mil años tal vez, que dejamos que nuestros ojos digan aquello que nuestros labios nunca dirán.
Acelerada respiración, pero controlada para no ser vista, una mano que trata de ser centro de atención, para comprobar si aquello no es mas que coincidencia, pero la mirada sigue fija, los ojos quietos y relajados que sin labios sonríen.
Y mientras mas te miro, mas me miras y entre miradas descubro que el punto de mirar no es más que el reflejo de un sueño. Aquel sueño que un día, por una ocasión, soñamos los dos.
sábado, 1 de junio de 2013
Tradición
No era nada nuevo, pero tampoco era tradición, mas bien siempre existió, escapando de la memoria desde un inicio, y entre tanto esconderse conseguía ser olvidado.
Las escaleras aquellas que entre la obscuridad retaba a los mas ávidos se escurría hasta el cielo en su continua forma de caracol, los ojos parecían no importar para caminar en ellas, los recuerdos de la rutina diaria eran las guías, logrando caminarlas incluso de ojos cerrados, recordando nada mas, la irregularidad de sus escalones, las piedras que existían en otros y teniendo cuidado de los mas lisos.
Y juntos cada escalón terminaban en aquel ultimo piso, oscuro, como todo el edificio, sin luz, como las escaleras, aunque como un regalo al observador, solo los ojos mas perseverantes lograban observar mientras se acostumbraban a la obscuridad, un pequeño detalle de luz azul, en el fondo de aquellas entrañas de piedra.
No pretendo el olvido, pero tampoco quiero la eternidad, te la regalo si quieres, entre letras te la regalo, porque solo entre las letras puedo darte el olvido de una pagina, pero la eternidad de su contenido.
Y para el aquel que sin miedo, avanza hacia la luz, hacia el azul que se abre ante la mirada, descubre delante de si una puerta entre abierta, las manos temblando mas que miedo lo hacen por emoción, producen un crujido de la vieja madera.
Por instinto los ojos ven en un movimiento veloz la fuete de luz, es una ventana, que cerrada, nos dice que la luna nos mira, entre nubes de grises que simulan su velo, que cubren su cara pero deja sus ojos con los que ilumina, y entre aquel encanto la luz que deja colar la ventana, forma ora escalera acaracolada, pero esta vez con luz mucha luz. Y si, para el observador era llegar hasta ella, el que ama es que es capaz de subir por ella.
Guiame con tus ojos, guiame que tu luz no me deja ver otro camino.
Las escaleras aquellas que entre la obscuridad retaba a los mas ávidos se escurría hasta el cielo en su continua forma de caracol, los ojos parecían no importar para caminar en ellas, los recuerdos de la rutina diaria eran las guías, logrando caminarlas incluso de ojos cerrados, recordando nada mas, la irregularidad de sus escalones, las piedras que existían en otros y teniendo cuidado de los mas lisos.
Y juntos cada escalón terminaban en aquel ultimo piso, oscuro, como todo el edificio, sin luz, como las escaleras, aunque como un regalo al observador, solo los ojos mas perseverantes lograban observar mientras se acostumbraban a la obscuridad, un pequeño detalle de luz azul, en el fondo de aquellas entrañas de piedra.
No pretendo el olvido, pero tampoco quiero la eternidad, te la regalo si quieres, entre letras te la regalo, porque solo entre las letras puedo darte el olvido de una pagina, pero la eternidad de su contenido.
Y para el aquel que sin miedo, avanza hacia la luz, hacia el azul que se abre ante la mirada, descubre delante de si una puerta entre abierta, las manos temblando mas que miedo lo hacen por emoción, producen un crujido de la vieja madera.
Por instinto los ojos ven en un movimiento veloz la fuete de luz, es una ventana, que cerrada, nos dice que la luna nos mira, entre nubes de grises que simulan su velo, que cubren su cara pero deja sus ojos con los que ilumina, y entre aquel encanto la luz que deja colar la ventana, forma ora escalera acaracolada, pero esta vez con luz mucha luz. Y si, para el observador era llegar hasta ella, el que ama es que es capaz de subir por ella.
Guiame con tus ojos, guiame que tu luz no me deja ver otro camino.
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