Pasos acompañados de sonidos estremecen una acomodada calma, entre una obscuridad natural se cuelan la luz prestada de la luna que revela una figura que aunque pausado una preocupación parece levantar sus pies, el cual se sujeta para evitar caer entre enormes árboles que antiguos se conservan en pie como veteranos del tiempo, legendarios sobrevivientes del poder de una pequeña semilla, con sus ramas enloquecidas por la alucinación nocturna se pierden en un cielo sin fin.
La respiración comienza a indicar un cansancio, que aunque controlado desespera la búsqueda es entonces que en un claro donde las hojas de aquellos míticos árboles no alcanza a cubrir tal vez por pereza o por respeto, una halo de luz se desliza hasta tocar la tierra, que al verlo resplandece aún mas iluminando con la intensidad de una luz de día aquel hueco del bosque, los ojos sorprendidos parece decir que se ha puesto fin a la duda de los pasos y despacio con una mano al frente se acerca para con un reflejo de imaginación pretender tomar la luz que parecer por su intensidad y su frialdad un objeto solido, y entonces, con la misma rapidez que aumento su brillo desaparece, pero con ella parece llevarse al viajero, al menos se ha ido con su deseo cumplido el de al menos saber que es tocar la luz.
viernes, 4 de marzo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
Estrellas
Desde pequeños en clases de inglés con cierta monotonía se nos hacía repetir una canción, sobre una pequeña estrella que brilla como un diamante en el cielo, y con esos recuerdos que infantiles sueñan entonces el viajar entre estrellas propulsados por un cohete y al llegar caminar por planetas por medio de saltos, preguntarse como son realmente aquellos astros, serán redondos o ovalados, o tal vez estrellados o quizá sea como todos la estrellas que se dibujan, y mientras se crece, decrece la ilusión de viajar al espacio, de abrirse la posibilidad de un sueño y comienza dejar de creer y las dudas sobre su forma se transforman en dudas de que ponerse de ropa, pero en un momento que la rutina se detiene, y surge la pregunta, ¿que forman tienen las estrellas? y la duda del niño interno insatisfecha sale a la luz, y el adulto convertido en pequeño busca la respuesta, centrando entonces en pensamientos y descubre su forma, finalmente sabe como son las estrellas, ha visto tu rostro, y en el una sonrisa, y el pequeño niño dice, si, como siempre pensé, las estrellas son muy hermosas.
lunes, 29 de febrero de 2016
Aquella noche
Cuarto oscuro, unos tablones de madera que el tiempo no logra consumir a pesar de tener en ellos miles de cicatrices del paso de las agujas del reloj, lo cual no parece destruirlos, solo darles una capa de polvo, tal vez para protejerlos, tal vez solo para que no se sientan solos.
Una tranquilidad inusual invade la noche, la ciudad parece tener sus ojos en algún lugar al cual nosotros, tal vez sin querer, evitamos, esos ojos que con luces y sonidos estridentes parece querer dar un sentido a aquellos que buscan el sentido de porque sus pasos siguen avanzando a los ordenes de sus rutinas, o aquellos que su alma solo busca querer pemanecer en silencio, sin ser escuchada.
- ¿Corremos?
Nuestros pasos ha roto el silencio del camino que hemos tomado, el cual tranquilo descansaba en su obscuridad, ahora lo hacen mas rápido, con mas estridencia tratamos de ganarle a aquel aparato que con una luz regula el flujo de las calles.
Damos una pequeña carrera, tu pelo parece agradarle el estado de quietud y resiste a moverse, tratándose de aferrarse al espacio de aire que se encontraba, pero este parece soplarle para levantarlo y darle una gracia única.
Un sonido se escucha en aquel cuarto de los viejos tablones, las vigas de si viejo techo parecen estarse moviendo, un pequeños huecos dejan entrar tenues rayos de luz, y una suave brisa que entra estremeciendo aquel polvo.
- Por que no me hablas un poco mas de ti - te cuestiono, mi mente aun poco acostumbrada a un nuevo lenguaje hace malabares para lograr comunicarse y como sobre una cuerda floja a un mal paso teme caer en la miseria del no darse a entender y perder así la atención de tu publico.
Veo al cielo y allá arriba, la luna sin obstáculos brilla en su completa plenitud, su completa figura se deja ver hasta caer en los reflejos de un mar quieto pero poderoso, el cual observamos y con una mirada perdida tus ojos buscan en el la respuesta del cielo de tu mente, y veo en tu mirada el brillo de de una luna oculta la cual parece brillar aun mas que aquella que la noche ilumina.
-Me encanta este silencio, no es lo usual donde yo vivo este silencio- Me dices viendo apoyada en los tablones del muelle, y observando el oscuro horizonte con pequeñas luces difusas a la distancia.
Me coloco a tu lado, trato de disimular, se que mi mente puede traicionarme, y trato de ocultar lo increíble que sentí al verte por primera vez, y sin decirlo pero solo al pensarlo dije, que hermosa es ella.
-Nunca había venido aqui de noche- te digo, mirando ahora aquellas luces - Me encanta este silencio.
Mi mente comienza a pensar mas palabras, trato de encontrar palabras en las traducciones de mi mente, y una nueva preocupación se suma a mis oleajes mentales: La estaré aburriendo? y torpemente vuelvo realidad en pregunta mi preocupación,
-Espero que no estes aburriendote con esta larga caminata- escapo a decir en mi torpe intento, vuelvo literal mi pensamiento.
-Claro que no, no siempre tienes porque andar corriendo en la vida- Respondes dulcemente, y mi alma se tranquiliza un poco, y verte de nuevo a tus ojos, y ver el reflejo de luz que internamente de ellos ilumina.
Las tejas de aquel viejo techo son llevadas con mayor fuerza por el viento, abriendo mas huecos por donde el aire entra y baila llevandose el polvo de aquellos tablones, y con figuras de espirales los puntos brillantes suben con las ráfagas de aquel viento y como un brazo que se extiende salen por las rendijas, dejando a la vista y sin cobertura el antiguo suelo.
-Me has prometido que vamos a bailar-
-Claro que no!, yo no puedo bailar-
-Claro que si, tranquila yo te enseño, solo encontremos un lugar que este abierto.
Caminamos, buscamos, nos divertimos.
-No tienes porque beber si no quieres
-No tranquila, esta bien, bebamos algo
-seguro?
-O podriamos ir a ver una pelicula, estamos cerca del cinema
-Ves no quieres tomar entonces
-No, no, si quiero, tranquila
-Me confundes- Sonries
Nos quedamos, Bebemos, salimos, caminamos, sonreímos, buscamos, nos divertimos,
-Mira una pintura - Me dices
Te abrazo, me abrazas, nos vemos, sonreimos, caminamos, buscamos, nos divertimos
Te beso
El techo es llevado por absoluto el viento que parece tener la fuerza de los dioses arraza ahora con todo a su paso, el polvo que iluminado se eleva hasta la fuente de la luz, hacia la luna misma parece extenderse ese brazo luminoso, y aquellos viejos tablones del suelo quedan sin su acompañante, y ven finalmente la luz, ven la luz que por tanto tiempo no habían logrado observar.
Me besas
Te beso
Caminamos, no soporto el segundo que mis labios no están junto a los tuyos y volteo tu cara a un lado para encontrarla con la mia que con mis labios encuentro los tuyos y el oleaje de nuestras emociones choca estrepitosamente en el puerto de nuestros cuerpos.
-Donde dejamos el carro? - me preguntas,
Escaleras, nos besamos, hay gente, nos detenemos, te tomo de la man0, juego con tu pelo, te beso
-Creo que es el segundo piso- te respondo
Entramos al elevador
2
3
6
7
El ultimo piso del elevador, los mares de nuestros sentimientos que dentro del elevador eran olas inquietas salen para tomar algo de aire en la azotea de aquel parqueo y nos encontramos en un beso, el mar de mis emociones toma el control y como marinero a la deriva nos sujetamos en lo primero que podamos del mar, y en este mar de besos somos nosotros mismos, somos de los únicos que podemos sujetarnos, y con fuerza de no morir nos sujetamos, aunque en este delirio utópico, de besos el mismo mar y la salvación son lo mismo, somos nosotros.
Bajamos al carro, el cual es solo una estación mas de nuestros oceanos, siento el terciopelo de tu piel, mis dedos se deslizan por tu espalda que provoca un huracán mas en mi ya apocalíptico invierno, no logro despejarme de tus labios, de los cuales parece que al besarlos mas solo me quedan mas ganas de besarlos.
Momento de despedirnos. Tienes que irte, me dices, te pido que no lo hagas, que te quedes, pero se que es imposible, insisto como un niño al cual su madre le prohibe comer galletas, y como puede el niño siempre trata de lograr llegar a ellas, pero mis intentos infantiles no pueden tener efecto en el rigor de tu decisión y del destino esa noche, esa misma noche que el mar me arrastro y me dio la salvación en un mismo ser, ese mismo ser, esa misma noche, me dices: Adios
Una tranquilidad inusual invade la noche, la ciudad parece tener sus ojos en algún lugar al cual nosotros, tal vez sin querer, evitamos, esos ojos que con luces y sonidos estridentes parece querer dar un sentido a aquellos que buscan el sentido de porque sus pasos siguen avanzando a los ordenes de sus rutinas, o aquellos que su alma solo busca querer pemanecer en silencio, sin ser escuchada.
- ¿Corremos?
Nuestros pasos ha roto el silencio del camino que hemos tomado, el cual tranquilo descansaba en su obscuridad, ahora lo hacen mas rápido, con mas estridencia tratamos de ganarle a aquel aparato que con una luz regula el flujo de las calles.
Damos una pequeña carrera, tu pelo parece agradarle el estado de quietud y resiste a moverse, tratándose de aferrarse al espacio de aire que se encontraba, pero este parece soplarle para levantarlo y darle una gracia única.
Un sonido se escucha en aquel cuarto de los viejos tablones, las vigas de si viejo techo parecen estarse moviendo, un pequeños huecos dejan entrar tenues rayos de luz, y una suave brisa que entra estremeciendo aquel polvo.
- Por que no me hablas un poco mas de ti - te cuestiono, mi mente aun poco acostumbrada a un nuevo lenguaje hace malabares para lograr comunicarse y como sobre una cuerda floja a un mal paso teme caer en la miseria del no darse a entender y perder así la atención de tu publico.
Veo al cielo y allá arriba, la luna sin obstáculos brilla en su completa plenitud, su completa figura se deja ver hasta caer en los reflejos de un mar quieto pero poderoso, el cual observamos y con una mirada perdida tus ojos buscan en el la respuesta del cielo de tu mente, y veo en tu mirada el brillo de de una luna oculta la cual parece brillar aun mas que aquella que la noche ilumina.
-Me encanta este silencio, no es lo usual donde yo vivo este silencio- Me dices viendo apoyada en los tablones del muelle, y observando el oscuro horizonte con pequeñas luces difusas a la distancia.
Me coloco a tu lado, trato de disimular, se que mi mente puede traicionarme, y trato de ocultar lo increíble que sentí al verte por primera vez, y sin decirlo pero solo al pensarlo dije, que hermosa es ella.
-Nunca había venido aqui de noche- te digo, mirando ahora aquellas luces - Me encanta este silencio.
Mi mente comienza a pensar mas palabras, trato de encontrar palabras en las traducciones de mi mente, y una nueva preocupación se suma a mis oleajes mentales: La estaré aburriendo? y torpemente vuelvo realidad en pregunta mi preocupación,
-Espero que no estes aburriendote con esta larga caminata- escapo a decir en mi torpe intento, vuelvo literal mi pensamiento.
-Claro que no, no siempre tienes porque andar corriendo en la vida- Respondes dulcemente, y mi alma se tranquiliza un poco, y verte de nuevo a tus ojos, y ver el reflejo de luz que internamente de ellos ilumina.
Las tejas de aquel viejo techo son llevadas con mayor fuerza por el viento, abriendo mas huecos por donde el aire entra y baila llevandose el polvo de aquellos tablones, y con figuras de espirales los puntos brillantes suben con las ráfagas de aquel viento y como un brazo que se extiende salen por las rendijas, dejando a la vista y sin cobertura el antiguo suelo.
-Me has prometido que vamos a bailar-
-Claro que no!, yo no puedo bailar-
-Claro que si, tranquila yo te enseño, solo encontremos un lugar que este abierto.
Caminamos, buscamos, nos divertimos.
-No tienes porque beber si no quieres
-No tranquila, esta bien, bebamos algo
-seguro?
-O podriamos ir a ver una pelicula, estamos cerca del cinema
-Ves no quieres tomar entonces
-No, no, si quiero, tranquila
-Me confundes- Sonries
Nos quedamos, Bebemos, salimos, caminamos, sonreímos, buscamos, nos divertimos,
-Mira una pintura - Me dices
Te abrazo, me abrazas, nos vemos, sonreimos, caminamos, buscamos, nos divertimos
Te beso
El techo es llevado por absoluto el viento que parece tener la fuerza de los dioses arraza ahora con todo a su paso, el polvo que iluminado se eleva hasta la fuente de la luz, hacia la luna misma parece extenderse ese brazo luminoso, y aquellos viejos tablones del suelo quedan sin su acompañante, y ven finalmente la luz, ven la luz que por tanto tiempo no habían logrado observar.
Me besas
Te beso
Caminamos, no soporto el segundo que mis labios no están junto a los tuyos y volteo tu cara a un lado para encontrarla con la mia que con mis labios encuentro los tuyos y el oleaje de nuestras emociones choca estrepitosamente en el puerto de nuestros cuerpos.
-Donde dejamos el carro? - me preguntas,
Escaleras, nos besamos, hay gente, nos detenemos, te tomo de la man0, juego con tu pelo, te beso
-Creo que es el segundo piso- te respondo
Entramos al elevador
2
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6
7
El ultimo piso del elevador, los mares de nuestros sentimientos que dentro del elevador eran olas inquietas salen para tomar algo de aire en la azotea de aquel parqueo y nos encontramos en un beso, el mar de mis emociones toma el control y como marinero a la deriva nos sujetamos en lo primero que podamos del mar, y en este mar de besos somos nosotros mismos, somos de los únicos que podemos sujetarnos, y con fuerza de no morir nos sujetamos, aunque en este delirio utópico, de besos el mismo mar y la salvación son lo mismo, somos nosotros.
Bajamos al carro, el cual es solo una estación mas de nuestros oceanos, siento el terciopelo de tu piel, mis dedos se deslizan por tu espalda que provoca un huracán mas en mi ya apocalíptico invierno, no logro despejarme de tus labios, de los cuales parece que al besarlos mas solo me quedan mas ganas de besarlos.
Momento de despedirnos. Tienes que irte, me dices, te pido que no lo hagas, que te quedes, pero se que es imposible, insisto como un niño al cual su madre le prohibe comer galletas, y como puede el niño siempre trata de lograr llegar a ellas, pero mis intentos infantiles no pueden tener efecto en el rigor de tu decisión y del destino esa noche, esa misma noche que el mar me arrastro y me dio la salvación en un mismo ser, ese mismo ser, esa misma noche, me dices: Adios
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