viernes, 26 de abril de 2013
Caigo.
Sendas oscuras, tramos sombríos, luces tenues ocultas tras un vaivén de escombros, soy caminante de tu camino, soy aventurero de tus fríos desafíos, roca que se resbala bajo mis pies, bajo al vacío infinito de la perdida del sentido caen las piedras, caigo con ellas, que el camino cada vez mas pequeño me dice, no pasaras, y mientras intento sujetarme de las salientes escarpadas, una voz me asegura que todo será mejor abajo. No sentirás nada, no habra nada, solamente la nada y ella te consolara, y si tienes suerte te inspirara.
jueves, 11 de abril de 2013
Madrugada desesperada
Como empezar, me entra la duda con la primer idea, mis ojos cansados, pretenden ver algo que en el alrededor sirva de alguna ayuda, al menos poder tener una palabra de aquellos objetos que observa, pero cansados, se cierran como por el peso de aquellos pequeños demonios o ángeles del sueño, no se donde me guiaran mis palabras, escribo con los ojos cerrados, escribo con un corazón robado, escribo con mi mente cansada, escribo sin ti, escribo. Para ti.
martes, 9 de abril de 2013
Culpable
Reflejo de ignorancia, carencias de pasado, miedos de futuro, estribas el barco de la inquietud, das vueltas al eje de la inseguridad. Interrogado con luz segadora ante mis ojos, las preguntas son vomitadas sobre mi cabeza, se desliza por mi pelo, llenan la cara, ensucian mi camisa, mis manos, terminan ensuciando mis pantalones hasta acabar por estrellarse en el suelo, no contesto nada, solo escucho, gesto molesto, pero tranquilo, el vomito sigue saliendo de esa molesta cara, me golpea, la cara primero, con cierta fuerza, aumente con cada golpe, me empuja, caigo de espaldas sobre la silla que estaba atado, lleno de esas asquerosas preguntas y sangre por los golpes, mi verdugo se detiene, y finalmente una pregunta que entiendo: ¿Porque insistes en amar?.
Contesto. Porque amar es soñar, y no soy mas que un sueño.
Contesto. Porque amar es soñar, y no soy mas que un sueño.
Se fue.
Sin intenciones, sin fuerzas, mi mente perezosa trata de repetir lo que en un tiempo, no muy lejano lograba con facilidad, toma letras como loco, pero no es la misma locura, ahora locura, pero gastada, cansada, toma palabras, y todas parecen incorrectas, trata de formar alguna oración con aquellas que se han tomado, nada, no parecen formar ni la sombra de aquellas antiguas palabras, rápido mi mente piensa, y mientras piensa y corre, y mientras corre lo hace cada vez más rápido, y entre más rápido mas se tropieza, y en el tropiezo se da contra la puerta del lugar el cual buscaba, pero ve un rotulo, grande que pegado en la puerta dice: El corazón se ha ido, si necesita inspiración trate de encontrarla en el próximo atardecer
martes, 2 de abril de 2013
Despierto.
No puedo escribir, así es, no puedo. En este mismo instante, mi mente me levanto de un sueño decidida a escribirte, mi mente, animosa, llena de aquello que la hace feliz, decidió escribirte. El reloj, miraba de reojo, las agujas parecían detenerse, y después seguir corriendo hasta llegar al punto donde se volvían lentas, Las paredes, de alguna manera parecían inclinarse, La lluvia, que antes azotaba mi casa, esas pequeñas gotas que antes castigaban con dura presión, caían despacio, tal vez para no distraer, a mi ya distraída mente. No, no puedo escribir. Mi mente, víctima ahora de un publico exigente, necesitaba complacerles, necesitaba hacer su cometido: Escribirte. El reloj, enteramente detuvo su trajín, al igual que la lluvia, las paredes llegaban a formas un triángulo. Todo estaba listo para aquella primera palabra la palabra que comienza la batalla de la tinta con el papel esa batalla con causas diferentes, pero mismos caballeros, Mi mente, pensó, dio vueltas con la pluma. Ninguna idea, escribirte, no puedo. Todo aquel público, expectante, aguardaba en silencio, pero impulsivamente, algo mi mente, en presión, temblaba no encontraba palabras. Si escribirte, fácil fuera, mi mente no divagaría. Cuando colocaras la primer palabra, le decían, Tengan paciencia les decía, El corazón, nuevo ayudante infiltrado de la mente, intentaba ayudarle, pero ambos, concentrados en esa ardua misión, no lo conseguían. En aquel extraño espectáculo se encontraban, el público apunto de retirarse, la aguja más pequeña del reloj dio un paso, cuando, tan necia es mi mente, que ideas no tiene, pero te tiene a ti. Ya se que escribir, continuo la mente, Ya se que escribir, prosiguió el corazón.
lunes, 1 de abril de 2013
Los números se repiten
Dos de la tarde, cinco era el día que marcaba el calendario, mientras el aire traía un olor de Octubre, un café sobre la mesa acompañando un libro abierto, ruidos de un tostador que quema el pan, olor a huevos cocinandose, voces difusas de un radio a la distancia, los rayos del sol que traspasan la ventana calientan la mesa. Espero.
Cinco los dedos de mi mano, seis las cuerdas de mi guitarra, dos son tus ojos que me miran, un sentimiento se une al numero 7 que marca el reloj. Siento.
Ocho son las nubes en el cielo, miles estrellas iluminan aquella noche, una luna destaca ante todas, 9 marca el reloj. Duermo.
10 caballos galopan por tu pelo, 3 vientos alocan su caminar, 2 montañas asombran el paisaje, un mar ahoga las ansias. Sueño.
Despierto.
Repito.
Cinco los dedos de mi mano, seis las cuerdas de mi guitarra, dos son tus ojos que me miran, un sentimiento se une al numero 7 que marca el reloj. Siento.
Ocho son las nubes en el cielo, miles estrellas iluminan aquella noche, una luna destaca ante todas, 9 marca el reloj. Duermo.
10 caballos galopan por tu pelo, 3 vientos alocan su caminar, 2 montañas asombran el paisaje, un mar ahoga las ansias. Sueño.
Despierto.
Repito.
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