-¿Encontraste lo que buscabas?.
Una larga travesía he atravesado, las palabras cruzadas con la ceguera de un sueño entregaron la iniciativa a la arriesgada embarcación hacía lo desconocido.
-Si, mi búsqueda tuvo resultados.
Sin esperarlo mi barco atraco en la isla donde oculto se encontraba el tesoro, que al encontrarse frente a mis ojos, apresurado descubrí su valor, deslumbrados mi sentidos, sin suelo mis pies, las alas de un sentimiento botaron la realidad del mundo.
- ¿Y entonces, que es?, ¿lo trajiste?
Pero la alegría, el alcanzado cielo tenían el tiempo medido, los limites establecidos para un mortal como yo, y sin más, el abandonado sueño regresaba ahora como la pesadía del sueño.
-No, no lo he traído.
-¿Porque, si tanto empeño y esfuerzo has puesto en ese viaje?, ¿solo para regresar con las manos vacías?
Mis manos vacías regresaban, tal vez no he conseguido aquel sueño, pero mi alma contenta dice: Si existe.
sábado, 14 de diciembre de 2013
sábado, 7 de diciembre de 2013
Confía.
Uno. El primer numero. Escena primera, Luces apagadas, escenario lleno, altas expectativas.
Desde un telón que toca el suelo, unos ojos observan, todo parece estar preparado.
Entonces al centro de la madera, en el medio, una luz corta la obscuridad, se observa un atril con los acordes que resonaran aquella noche y es entonces que el gran telón se abre, la gran tela parece empujar a delgado personaje, que con lentes sostiene con gran fuerza un violín, camina hasta la luz, temiendo caer, tropezar, y tal vez mas que temer, parece buscar un pretexto para no llegar hasta el lugar indicado.
El público, expectante aplaude con la obligación rutinaria de los protocolos, el músico toma entonces como estatua la posición aprendida y designada, con carácter sostiene el mango del instrumento, toma el arco, y con toda la fuerza del universo, inhala, el aire parece querer explotar sus pulmones, sus ojos se cierran, y....
-Mi padre siempre me dijo que confiara en mi, en mis propias fuerzas, que descubriera lo fuerte que era, pero que no olvidara que mi fuerza sin ti, es nada.
Silencio total, las notas que debían iluminar aquella gran noche, esas notas que harían saltar de emoción a los verdugos del público, esas mismas notas que en lo ensayos eran sus aliadas, ahora, parecían traicionarlo, ahora salían a la fuerza estorbando el gusto musical de aquellos que sentados, se paraban para disponerse a salir, y así uno a uno primero luego en grupos, aquel gran auditorio quedo vació, el músico, decepcionado, el suelo lo recibe de rodillas, ya sin las fuerzas de antes, deja caer sus brazos, y con ellos el traicionero instrumento, pero entonces, escucha unos aplausos que provienen de un solo par de palmas. su agachara mirada levanta a su cabeza, que busca el lugar donde provienen aquellos aplausos, si ya todos se han ido, ante el fracaso la soledad es su compañera pero esos aplausos, parecían indicar que había alguien. Y entonces escucha:
- Bien hecho hijo, increíble concierto.
- Lo he arruinado todo, todo, absolutamente todo ha salido mal. - dice disgustado el músico.
- Si aun hay soluciones, no esta arruinado.
- Que soluciones voy a tener- Trata de pararse pero sus piernas no parecen responder.
- Que tal si esta vez, pruebas a tomar tu violín, pero esta vez confía en las fuerzas de aquel que te habla, aquel, que cuando todos te han abandonado esta aquí, aplaudiéndote y dándote ánimos.
- Entonces tu eres... - el músico, cierra sus ojos, sus temblorosas piernas ahora levantan aquel pesado cuerpo, sus brazos mas tranquilos pero firmes levantan el violín.
Y aquella noche, el auditorio vació lleno sus sillas, con el mejor concierto que nunca tuvo el placer de tener.
Desde un telón que toca el suelo, unos ojos observan, todo parece estar preparado.
Entonces al centro de la madera, en el medio, una luz corta la obscuridad, se observa un atril con los acordes que resonaran aquella noche y es entonces que el gran telón se abre, la gran tela parece empujar a delgado personaje, que con lentes sostiene con gran fuerza un violín, camina hasta la luz, temiendo caer, tropezar, y tal vez mas que temer, parece buscar un pretexto para no llegar hasta el lugar indicado.
El público, expectante aplaude con la obligación rutinaria de los protocolos, el músico toma entonces como estatua la posición aprendida y designada, con carácter sostiene el mango del instrumento, toma el arco, y con toda la fuerza del universo, inhala, el aire parece querer explotar sus pulmones, sus ojos se cierran, y....
-Mi padre siempre me dijo que confiara en mi, en mis propias fuerzas, que descubriera lo fuerte que era, pero que no olvidara que mi fuerza sin ti, es nada.
Silencio total, las notas que debían iluminar aquella gran noche, esas notas que harían saltar de emoción a los verdugos del público, esas mismas notas que en lo ensayos eran sus aliadas, ahora, parecían traicionarlo, ahora salían a la fuerza estorbando el gusto musical de aquellos que sentados, se paraban para disponerse a salir, y así uno a uno primero luego en grupos, aquel gran auditorio quedo vació, el músico, decepcionado, el suelo lo recibe de rodillas, ya sin las fuerzas de antes, deja caer sus brazos, y con ellos el traicionero instrumento, pero entonces, escucha unos aplausos que provienen de un solo par de palmas. su agachara mirada levanta a su cabeza, que busca el lugar donde provienen aquellos aplausos, si ya todos se han ido, ante el fracaso la soledad es su compañera pero esos aplausos, parecían indicar que había alguien. Y entonces escucha:
- Bien hecho hijo, increíble concierto.
- Lo he arruinado todo, todo, absolutamente todo ha salido mal. - dice disgustado el músico.
- Si aun hay soluciones, no esta arruinado.
- Que soluciones voy a tener- Trata de pararse pero sus piernas no parecen responder.
- Que tal si esta vez, pruebas a tomar tu violín, pero esta vez confía en las fuerzas de aquel que te habla, aquel, que cuando todos te han abandonado esta aquí, aplaudiéndote y dándote ánimos.
- Entonces tu eres... - el músico, cierra sus ojos, sus temblorosas piernas ahora levantan aquel pesado cuerpo, sus brazos mas tranquilos pero firmes levantan el violín.
Y aquella noche, el auditorio vació lleno sus sillas, con el mejor concierto que nunca tuvo el placer de tener.
martes, 3 de diciembre de 2013
Pasos
Marcados los pasos en la arena, el baile de nuestros pies es borrado por el mar o quizás los toma prestados para llevarlos a la infinidad, y poder inmortalizar la felicidad que el sol observa, que la luna cela.
Marcados los pasos en la arena, marcados los comienzos de los sueños, marcadas la estrellas que cuento cuando sonríes, oscura es la noche, pero contigo la luz parece no tener fin.
Marcados los pasos en la arena, te sigo me sigues, tomados de un ideal seguimos un frenesí de sentimientos.
Marcados los pasos en la arena, marcados por la fuerza de un sentimiento, y parados, entre las olas, dejamos que el mar nos borre como aquellas huellas, tal vez en el fondo del mar, al fin podamos por siempre, marcar nuestros pasos.
Marcados los pasos en la arena, marcados los comienzos de los sueños, marcadas la estrellas que cuento cuando sonríes, oscura es la noche, pero contigo la luz parece no tener fin.
Marcados los pasos en la arena, te sigo me sigues, tomados de un ideal seguimos un frenesí de sentimientos.
Marcados los pasos en la arena, marcados por la fuerza de un sentimiento, y parados, entre las olas, dejamos que el mar nos borre como aquellas huellas, tal vez en el fondo del mar, al fin podamos por siempre, marcar nuestros pasos.
lunes, 2 de diciembre de 2013
5 minutos.
Son las 12 y media me comenta mi pequeño acompañante.
Son las 12 con un minuto, me repite mi acompañante al pasar dos minutos.
Son las 14 horas con 30 minutos, dice la misma voz después que ha pasado el segundo minuto.
Son las 20 horas exactas, se detiene y me mira, hasta cuando nos vamos a detener, entonces le digo, tranquilo, solo han pasado 4 minutos. Entonces la angustia aparente sede, y veo la silueta de lo esperado aparecer, entre luz por el sol, pero entre sombras por la luz que desde el fondo la ilumina.
Tiende la mano de la discordia, dame el consuelo de los guerreros,
Concede un deseo, aquel que nunca cumplirás.
Quédate que la noche se congela. y eres vapor.
Desaparece detrás de mis sueños, para que puedas seguirlos.
Trae tus memorias, que juntos las quemaremos.
El tiempo se marca como una ilusión y nos afecta en cuanto nos enteramos que este existe,
y es entonces que escucho.
Son las 23 horas con 59 minutos. Y digo: Tranquilo. que solo han pasado 5 minutos.
Son las 12 con un minuto, me repite mi acompañante al pasar dos minutos.
Son las 14 horas con 30 minutos, dice la misma voz después que ha pasado el segundo minuto.
Son las 20 horas exactas, se detiene y me mira, hasta cuando nos vamos a detener, entonces le digo, tranquilo, solo han pasado 4 minutos. Entonces la angustia aparente sede, y veo la silueta de lo esperado aparecer, entre luz por el sol, pero entre sombras por la luz que desde el fondo la ilumina.
Tiende la mano de la discordia, dame el consuelo de los guerreros,
Concede un deseo, aquel que nunca cumplirás.
Quédate que la noche se congela. y eres vapor.
Desaparece detrás de mis sueños, para que puedas seguirlos.
Trae tus memorias, que juntos las quemaremos.
El tiempo se marca como una ilusión y nos afecta en cuanto nos enteramos que este existe,
y es entonces que escucho.
Son las 23 horas con 59 minutos. Y digo: Tranquilo. que solo han pasado 5 minutos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)