-¿Encontraste lo que buscabas?.
Una larga travesía he atravesado, las palabras cruzadas con la ceguera de un sueño entregaron la iniciativa a la arriesgada embarcación hacía lo desconocido.
-Si, mi búsqueda tuvo resultados.
Sin esperarlo mi barco atraco en la isla donde oculto se encontraba el tesoro, que al encontrarse frente a mis ojos, apresurado descubrí su valor, deslumbrados mi sentidos, sin suelo mis pies, las alas de un sentimiento botaron la realidad del mundo.
- ¿Y entonces, que es?, ¿lo trajiste?
Pero la alegría, el alcanzado cielo tenían el tiempo medido, los limites establecidos para un mortal como yo, y sin más, el abandonado sueño regresaba ahora como la pesadía del sueño.
-No, no lo he traído.
-¿Porque, si tanto empeño y esfuerzo has puesto en ese viaje?, ¿solo para regresar con las manos vacías?
Mis manos vacías regresaban, tal vez no he conseguido aquel sueño, pero mi alma contenta dice: Si existe.
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