Páginas

lunes, 26 de agosto de 2013

Confidencia idilica


- ¿Vienes conmigo?, preguntas.
Me es fácil contestarte, pero es difícil cumplir, el jurado de la moral me imposibilita a tomarte la mano, el juez de mi conciencia dicta no acercarme a tu cama,
Eres el juego que una vez ambos quisimos jugar, pero a la vez el fuego en el que me deje quemar.
Pero que puedo perder mas aya de mi conciencia, que mas puedo querer si no es estar contigo y si al estarlo lo pierdo todo, lo habré perdido en el elixir de tus labios, que aunque ambiguo es perder todo para obtenerlo todo.

-Porque no me vienes tu a mi casa?, conteste.
Ridículo querer controlarte, es tu alma fiera salvaje que al intentar poner lazo parar amarrarla, y al solo ver las intenciones correrá y jamas se dejara atrapar.
Eres deseo, eres fruto prohibido que todos han comido pero ninguno terminado, y al comerte estas seguro que jamas podrán olvidarte, y en le presente nadie podrá tenerte, y en el futuro eres nada mas el sueño que nos haces alucinar.

-¿Vendras?,- me preguntas de nuevo, haciendo notar que quieres una respuesta.

- Sabes que siempre te seguiré- respondo.



viernes, 16 de agosto de 2013

Inesperado

Son las 18 horas con 47 minutos - me respondieron ante mi pregunta.
Miro impotente ante el horizonte, mis ojos perdidos ante la respuesta, mi mente buscando un opción diferente a lo obtenido.
-Tiene que haber un error señor- le dije al tipo de uniforme y extenso bigote que me había proporcionado la hora.
-Todos nuestros relojes están cronometrados, tenemos la hora mas exacta que puedes encontrar en el país,es imposible que me equivoque en algo tan trivial como su pregunta.
Los pies dudaron pero caminaron hacia un lugar donde sentarme, ya que sabían que no soportaban el peso de aquella noticia.

El humo de los automóviles rodeaba mi existencia que con el tiempo se hacia mas pequeña, comencé a ahogarme entre abrumadoras ideas, el mismo humo comenzó a bloquearme cualquier fuente de luz, el gris oscuro de la cemento bajo mis pies era el indicador de las sensaciones de ese día. Un repaso inmediato y rápido de momentos del pasado circulo en mi memoria.

Se escucha entonces el motor de una poderosa maquina delimitada por rieles metálicos, suena su extraño silbato exaltando mis sentidos que dormidos en mi asiento me advierten de la presencia de algo inesperado.
Voces de la gente que comienza a salir de las entrañas de aquella vieja maquina rodean el ambiente, pasos presurosos, sonrisas, saludos, entonces me me pongo en pie, levanto lo mas que puedo mi mirada, es un mar de gente que parece imposible nadar en él, cuando algo tapa mis ojos y una conocida voz me pregunta: -¿A quien buscas?, aquí estoy yo.
Son las 15 horas con 15 minutos dice el maquinista.