- ¿Vienes conmigo?, preguntas.
Me es fácil contestarte, pero es difícil cumplir, el jurado de la moral me imposibilita a tomarte la mano, el juez de mi conciencia dicta no acercarme a tu cama,
Eres el juego que una vez ambos quisimos jugar, pero a la vez el fuego en el que me deje quemar.
Pero que puedo perder mas aya de mi conciencia, que mas puedo querer si no es estar contigo y si al estarlo lo pierdo todo, lo habré perdido en el elixir de tus labios, que aunque ambiguo es perder todo para obtenerlo todo.
-Porque no me vienes tu a mi casa?, conteste.
Ridículo querer controlarte, es tu alma fiera salvaje que al intentar poner lazo parar amarrarla, y al solo ver las intenciones correrá y jamas se dejara atrapar.
Eres deseo, eres fruto prohibido que todos han comido pero ninguno terminado, y al comerte estas seguro que jamas podrán olvidarte, y en le presente nadie podrá tenerte, y en el futuro eres nada mas el sueño que nos haces alucinar.
-¿Vendras?,- me preguntas de nuevo, haciendo notar que quieres una respuesta.
- Sabes que siempre te seguiré- respondo.