Miro impotente ante el horizonte, mis ojos perdidos ante la respuesta, mi mente buscando un opción diferente a lo obtenido.
-Tiene que haber un error señor- le dije al tipo de uniforme y extenso bigote que me había proporcionado la hora.
-Todos nuestros relojes están cronometrados, tenemos la hora mas exacta que puedes encontrar en el país,es imposible que me equivoque en algo tan trivial como su pregunta.
Los pies dudaron pero caminaron hacia un lugar donde sentarme, ya que sabían que no soportaban el peso de aquella noticia.
El humo de los automóviles rodeaba mi existencia que con el tiempo se hacia mas pequeña, comencé a ahogarme entre abrumadoras ideas, el mismo humo comenzó a bloquearme cualquier fuente de luz, el gris oscuro de la cemento bajo mis pies era el indicador de las sensaciones de ese día. Un repaso inmediato y rápido de momentos del pasado circulo en mi memoria.
Se escucha entonces el motor de una poderosa maquina delimitada por rieles metálicos, suena su extraño silbato exaltando mis sentidos que dormidos en mi asiento me advierten de la presencia de algo inesperado.
Voces de la gente que comienza a salir de las entrañas de aquella vieja maquina rodean el ambiente, pasos presurosos, sonrisas, saludos, entonces me me pongo en pie, levanto lo mas que puedo mi mirada, es un mar de gente que parece imposible nadar en él, cuando algo tapa mis ojos y una conocida voz me pregunta: -¿A quien buscas?, aquí estoy yo.
Son las 15 horas con 15 minutos dice el maquinista.
El humo de los automóviles rodeaba mi existencia que con el tiempo se hacia mas pequeña, comencé a ahogarme entre abrumadoras ideas, el mismo humo comenzó a bloquearme cualquier fuente de luz, el gris oscuro de la cemento bajo mis pies era el indicador de las sensaciones de ese día. Un repaso inmediato y rápido de momentos del pasado circulo en mi memoria.
Se escucha entonces el motor de una poderosa maquina delimitada por rieles metálicos, suena su extraño silbato exaltando mis sentidos que dormidos en mi asiento me advierten de la presencia de algo inesperado.
Voces de la gente que comienza a salir de las entrañas de aquella vieja maquina rodean el ambiente, pasos presurosos, sonrisas, saludos, entonces me me pongo en pie, levanto lo mas que puedo mi mirada, es un mar de gente que parece imposible nadar en él, cuando algo tapa mis ojos y una conocida voz me pregunta: -¿A quien buscas?, aquí estoy yo.
Son las 15 horas con 15 minutos dice el maquinista.
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