Páginas

domingo, 21 de julio de 2013

Aquella ciudad.

La noche es indicada por las luces de los faroles que encendidos iluminan las calles de aquella ciudad, pocos carros circulan por sus negras calles, ninguna persona se ve caminar por sus puentes, tal vez todos duermen con el sonido del silencio de la noche.

Camino por aquellas desoladas calles, veo las ventanas cerradas y las puertas con sus cerrojos, nada resulta amigable para un forastero que recién llega, veo rótulos colgados que son movidos por el viento haciendo ruidos espantosos, llego a una intersección y todas las calles me resultan iguales, incluso las casas aunque diferentes después de verlas por un rato resultan muy similares.

El caminar de los pies que seguidos por el impulso de la mente que constantemente ordena a los ojos diferencias entre la obscuridad algún rastro de vida, algún ser que camine en la calle desolada, alguna ventana abierta con la luz esperando mi llegada, pero es en vano el esfuerzo y comienzo a darme por vencido, cuando entre la niebla cercana al muelle distingo un movimiento.

Finalmente comienzo a contar alegremente todo mi viaje, alguien se apiado a escucharme, pude contar cada una de mis aventuras, cada una de las razones de mis cicatrices patrocinadas por cada viaje a cada extraña parte del mundo que había viajado, finalmente con una sonrisa di mi último respiro, al fin alguien escucho lo que tanto quería contar.

Ya en la mañana, los lugareños salen de sus casas y ven el cuerpo de alguien que jamas había estado en aquel pueblo, evidentemente era un forastero, el cual lo encontraron a la par de una vieja vela de barco que aun se movía por el viento.

lunes, 15 de julio de 2013

Una ilusión

Voces de gente cansada, gritos de cobardes, gruñidos de bestias, soy perseguido, corro a través del campo, entre ramas de árboles que conspiran en mi contra, la obscuridad de la noche parece ser mi aliada ocultandome de la muchedumbre, pero ellos están armados, llevan en sus manos antorchas que con el mismo enojo con el cual soy perseguido escupen fuego y revelan mi existencia atemorizada.

-Eres hermosa- le dije
-¿Sabes que esto te traerá problemas?- me dijo ella con su dulce y calmada voz.
-Problema es el no estar a tu lado-

Mis pies confundidos se entran en el lodo que me llega hasta las rodillas, avanzar se hace cada vez más difícil  mientras mis opresores son cada vez mas voraces en su llegada.

-Soy un imposible, debes de saberlo.
-Lo se, por eso me gustas más- respondí.

Con mis manos trato de salir de aquel fango, pero ya sin fuerzas me resulta imposible, entonces vuelvo mi cabeza, giro mi cuerpo en dirección de los que me persiguen y con mi último aliento grito: ¿Que quieren de mi?
-Tu vida- me responden al unísono con tono amenazador mientras se acercaban aun mas.
-¿Acaso alguien los ha contratado?
-Si, aquella que amor te juro es la que nos manda a quitarte lo único que tienes, tu vida.
-¿Mi vida? - me río sin detenerme -
-¿Que es tan gracioso?- me gritan enfurecidos
- Al parecer hay algo que no les digo ella,
-¿El que?
- Ella con un beso supo quitarme el juicio y en una noche robo mi vida-

-¿Me dejaras amarte? - pregunte
-Puedes hacerlo si quieres, mas yo por ti nunca lo haré.

Entonces soy tragado por el lodo junto a aquellos que me perseguían, al final éramos todos lo mismo. Una ilusión.