Voces de gente cansada, gritos de cobardes, gruñidos de bestias, soy perseguido, corro a través del campo, entre ramas de árboles que conspiran en mi contra, la obscuridad de la noche parece ser mi aliada ocultandome de la muchedumbre, pero ellos están armados, llevan en sus manos antorchas que con el mismo enojo con el cual soy perseguido escupen fuego y revelan mi existencia atemorizada.
-Eres hermosa- le dije
-¿Sabes que esto te traerá problemas?- me dijo ella con su dulce y calmada voz.
-Problema es el no estar a tu lado-
Mis pies confundidos se entran en el lodo que me llega hasta las rodillas, avanzar se hace cada vez más difícil mientras mis opresores son cada vez mas voraces en su llegada.
-Soy un imposible, debes de saberlo.
-Lo se, por eso me gustas más- respondí.
Con mis manos trato de salir de aquel fango, pero ya sin fuerzas me resulta imposible, entonces vuelvo mi cabeza, giro mi cuerpo en dirección de los que me persiguen y con mi último aliento grito: ¿Que quieren de mi?
-Tu vida- me responden al unísono con tono amenazador mientras se acercaban aun mas.
-¿Acaso alguien los ha contratado?
-Si, aquella que amor te juro es la que nos manda a quitarte lo único que tienes, tu vida.
-¿Mi vida? - me río sin detenerme -
-¿Que es tan gracioso?- me gritan enfurecidos
- Al parecer hay algo que no les digo ella,
-¿El que?
- Ella con un beso supo quitarme el juicio y en una noche robo mi vida-
-¿Me dejaras amarte? - pregunte
-Puedes hacerlo si quieres, mas yo por ti nunca lo haré.
Entonces soy tragado por el lodo junto a aquellos que me perseguían, al final éramos todos lo mismo. Una ilusión.
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