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lunes, 2 de diciembre de 2013

5 minutos.

Son las 12 y media me comenta mi pequeño acompañante.
Son las 12 con un minuto, me repite mi acompañante al pasar dos minutos.
Son las 14 horas con 30 minutos, dice la misma voz después que ha pasado el segundo minuto.
Son las 20 horas exactas, se detiene y me mira, hasta cuando nos vamos a detener, entonces le digo, tranquilo, solo han pasado 4 minutos. Entonces la angustia aparente sede, y veo la silueta de lo esperado aparecer, entre luz por el sol, pero entre sombras por la luz que desde el fondo la ilumina.

Tiende la mano de la discordia, dame el consuelo de los guerreros,
Concede un deseo, aquel que nunca cumplirás.
Quédate que la noche se congela. y eres vapor.
Desaparece detrás de mis sueños, para que puedas seguirlos.
Trae tus memorias, que juntos las quemaremos.

El tiempo se marca como una ilusión y nos afecta en cuanto nos enteramos que este existe,
y es entonces que escucho.
Son las 23 horas con 59 minutos.  Y digo: Tranquilo. que solo han pasado 5 minutos.

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