Dos de la tarde, cinco era el día que marcaba el calendario, mientras el aire traía un olor de Octubre, un café sobre la mesa acompañando un libro abierto, ruidos de un tostador que quema el pan, olor a huevos cocinandose, voces difusas de un radio a la distancia, los rayos del sol que traspasan la ventana calientan la mesa. Espero.
Cinco los dedos de mi mano, seis las cuerdas de mi guitarra, dos son tus ojos que me miran, un sentimiento se une al numero 7 que marca el reloj. Siento.
Ocho son las nubes en el cielo, miles estrellas iluminan aquella noche, una luna destaca ante todas, 9 marca el reloj. Duermo.
10 caballos galopan por tu pelo, 3 vientos alocan su caminar, 2 montañas asombran el paisaje, un mar ahoga las ansias. Sueño.
Despierto.
Repito.
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