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sábado, 22 de junio de 2013

Era un sueño

No era el camino, mas bien eran los pasos, que marcados en la arena el mar borraba.
Eres tu la afirmación de lo imposible, la realización de los sueños rotos, la destrucción de aquello que jamas planeo caerse.
No eran las cuerdas, mas bien, la música que tocaban.
Eras el claro y lo oscuro al mismo tiempo. Eras el blanco junto al negro pero sin ensuciarse porque jamas fuiste gris.
La negación de la mente, la afirmación del corazón, la decisión de las palabras y el temor de las manos.
-¿Me miras? - preguntas
- Solo contemplo el tiempo, y escribo antes de olvidar.
-¿Siempre escribes?- lo dices mientras te miras de reojo al espejo.
- Cuando la inspiración es la correcta no escribo, más bien, las palabras se escriben solas.
-¿Me dedicarías algún poema? - lo susurras casi sin querer decirlo.

Es acaso el destino algo predecible, pero cuando se atrapa se nos escapa entre las manos, para decirnos que no existe, y que solo atrapamos un sueño.

- ¿Me dedicarías la inspiración de verte?- lo digo, cuando de súbito mis ojos se abren. El sueño ha terminado.

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