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domingo, 23 de junio de 2013

El parque

Te vi pasar, el sol junto al viento, jugaban como dos niños con tu pelo, caminabas, con una sonrisa, tu hermosa sonrisa llevabas vistiendo aquella mañana.

Esperaba algún gesto que me diera la oportunidad de hablarte, una mirada que nos juntara, un favor de los dioses que me concediera la luz de tu mirada, mas sin embargo, todo transcurrió como a diario estaba escrito tal vez en piedra, que en aquel momento yo dejaba de existir mientras tu eras un todo.

Verte pasar en el parque en aquella hora se volvió mi rutina favorita, llevaba mi libreta, unos lápices, sentado en aquella banca que conocía mi nombre y mi soledad, esperaba pacientemente, los martes siempre, eran el día que me gustaba mas de la semana, caminabas por la misma vereda donde los pájaros cantaban mas alegremente, te miraba, esperando, dibujando, escribiendo, sin que lo supieras, te convertías poco a poco, en el sueño de mis versos y en el ideal de mis dibujos.

Martes. alegre asistí a mi cita, aquella cita que teníamos en secreto, que tu aun no conocías de su existencia, pero tal vez algún martes lo revelaría, y los ánimos parecían indicar este martes como el indicado. Me siento y espero, saco los lápices ya gastados, y miro los pájaros, que tal vez por ser invierno ahora no cantaban, llego la hora, mis ojos prestan mayor atención a tu aparición y...

Martes. Mismo Martes. Luna llena, sigo esperando, o debo decir, tratando de olvidar el verte pasar, tomada de la mano, regalando el mejor traje de tu sonrisa a otra persona, y finalmente, me doy cuenta porque los pájaros hoy, no cantaron.

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