- Entonces dime... ¿Quien eres?.
Tus pupilas juegan con el brillo solar que hace hervir en colores el café de tus ojos.
- O al menos dime ¿a que has venido?.
Mis ojos tiemblan, tienen el temor de no poder sostener aquella mirada.
- O por lo menos dime si te quedaras.
Te miro, me miras, nos miramos, mas que mirarnos nos hablamos pero en este preciso lugar las palabras son poco efectivas porque jamas llegarían a ser escuchadas, es el vació mismo, solo la luz es percibida y tu interior es la luz que a mis oscuros ojos iluminas con los tuyos.
- O si no te quedaras dime por favor que volverás.
Una sonrisa es dibujada en tu boca y con el mismo silencio me miras aun mas fijamente, me descubres y no puedo mas que bajar mi vista ante tu ultimo movimiento.
-Tranquilo, siempre volveré. respondes
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