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lunes, 25 de abril de 2011

Un lugar extraño (1)

Las señales del tiempo indicaban un camino, que dolía recorrer, pero se tenia que hacer, el destino, ese que no existe, pero es tan vivo, ahora marcaba la vida, daba a lucir su lado malo, aquel que nadie quiere.

La noche comenzaba, bueno, mas bien era una clase de obscuridad, ya que en aquel lugar no parecía haber congruencia entre los días, no habían limites que marcaran una mañana o otro que  detuviera la noche, por lo cual, la obscuridad comenzaba, esta ves, después de un corto periodo de una luz tenue, casi parecía que esa luz se canso de alumbrar, o tal ves pronosticaba que estaba apunto de dormir, y en este momento sucumbía por la presión de cansancio, como sea, la noche caía, y aquel que caminaba, aun no encontraba el sendero, ahora sin luz, el camino se volvió mas sinuoso, difícil de escalar, o sencillamente imposible de ver, viendo como poco a poco era incapaz de ver sus propios pies, decidió quedarse en lo que parecía en una grieta en el camino, tal ves haya sido un árbol o algo por parecido, pero encontró en algo que pasar mientras esta obscuridad pasaba, cerro los ojos y dispuso a recuperar las fuerzas que de tanto caminar había ido perdiendo poco a poco.


Casi inmediatamente después de haber cerrado los párpados, sintió que una luz comenzaba a estorbarle su sueño, ¿podia ser?, si acaba de estar obscuro, aunque claro, aquí no habían días ni noches, por lo cual no era extraño que esto pasara, pero ¿tan pronto?, ¿acaso estaría soñando?, abrió los ojos,  en efecto la luz estaba de vuelta, aun curioso del caso, que a pesar de lo que había caminado ¿ayer?, ya no sentía ese cansancio, ¿acaso había tenido un sueño profundo, de esos que son famosos que ni sentís que estuviste mucho tiempo pero recomfortan como haber dormido por horas?,  callo en la conclusión que no podía ser mas que un sueño, así que disidió a pelliscarse, primero suave para que no doliera, luego incrementando la fuerza hasta que no aguanto el dolor del ultimo,  y decidió que no era un sueño o pelliscarse no era una forma de determinar que estabas en un sueño.

Pero cuando observo a su alrededor, el sendero no parecía el mismo, parecía como si hubiera evolucionado todo el terreno, otros arboles por aquí menos por allá, un montaña de tierra,  todo parecía diferente menos el árbol donde el se había quedado, como que miles de años pasaran y fueran dejando huella, ¿acaso había dormido tanto¡?

Camino un poco mientras escuchaba una voz, o mas bien, un coro de voces que se internaban en la espesura, lejos del sendero, estaba completamente desorientado.

 En otro lado de aquella extraña tierra, si así le podemos llamar, se encontraba el motivo por el cual el caminante caminaba, aquello que el quería alcanzar, buscaba sin estar seguro de donde se encontraría, esperándolo tal vez, o mas bien, existiendo nada mas.


Me encontraba yo en algún lugar de aquel lugar, sin conocer paradero alguno, y es mas sin saber como llegue, una noche parecía estar dormido y desperté en aquel lugar, de colores cafés, mas parecido a algo que no había visto, algo que nunca había vivido,  no podía mas que adaptarme como fuera, la vida que había dado el revés mas inesperado, pero, primero tenia que conocer, familiarisarme con el entorno hasta descubrir las leyes que operaban, parecía que el suelo estaba cubierto por una suave neblina, el cielo (si le puedo llamar cielo) a lo lejos se veía blanco, y donde se fundía con el suelo se tornaba cafés y marrón, la neblina se veía café, supongo que por el suelo, era como un desierto, ningún tan solo árbol por ningún lugar, pero contrario a todo, el aire era húmedo, supongo que esa era la razón de la neblina.

¿Que podía pedir? ser encontrado o caminar, algo en ese lugar debía existir y lo iba a encontrar o al menos me llegaría a encontrar.

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