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lunes, 21 de febrero de 2011

El ruido de la ignorancia

La mañana comenzaba, tarde como siempre, cual si el sol quería haraganear  un poco mas antes de reanudar su maniática rutina de siempre, y tras la mañana venia el ruido incesante de los gritos desesperados, de carros apurados, de trabajadores inconformes pero necesitados, del miedo de las calles.

Pero siguiendo la rutina solar se encontraba el niño del semáforo, aquel que siempre jugaba con unas pelotas, o mas bien simuladores de alguna clase de pelota, mas bien eran calcetas rellenas de papel periódico o no se muy bien de que estaban hechas, pero que bien hacia malabares con ellas, primero con dos luego que con 3 hasta llegar a un numero máximo de 6, (increíble para mi, que solo puedo con una) llevando a cabo tan elaborado espectáculo en los 25 segundos que la maquina tricolor da para que los automoviles no se coman entre si.
El espectáculo era tiempo exacto, y precisión exacta, pero lastimosamente los espectadores no eran muy cultos para entender esta clase de actos, tal ves con suerte conseguía unas monedas, algunos con una cara de no te veo y sin abrir el parabrisas dicen: "huy que llegue a entrar la mano ese vagabundo, sucio, y peor darle de MI DINERO! esto es el colmo"y con suerte conseguía quitarse del carro para evitar que pasaran sobre sus piesitos, otros serios acaso se buscan la pelusa ultima que tenían en el bolsillo, y escasos aquellos que con una sonrisa alcanzan a darle unas cuantas monedas.

EL peresoso astro solar se encontraba el lo alto,  ese punto que hasta las sombra le teme al calor del sol, quedandose reducida a un punto debajo de nuestros pies, el niño del semáforo respiraba tranquilo bajo la sombra de un árbol, cansado de repetir tantas veces sus habilidades, el asfalto estaba caliente, y sus pies, aunque ya inconscientes de dolor, preferían descansar un poco a esa hora pesando que al próximo espectáculo lo haría con 7 pelotas, toda una proesa, pero se sentía listo.


Las nubes comenzaron a juntarse, como una rebelión en contra de la inmenza bola de fuego, se juntaron y formaron una clase de sombrilla, y por un instante alcanzaron a frenar las rayos, la rebelión tuvo éxito, mientras, el niño del semáforo aprovecho esta algaravilla estelar para salir a dar su espectáculo, la maquina de luces indicaba el rojo, salio rapido  se preparo para comenzar a mover con esa gracia los suplementos de pelotas que para este acto serian 7.

" Que si te digo que ya voy para allá,..... Puta ya vas con tus mierdas...... que ya llego te digo!!" Una bestia con motor, que sin fijarse en la maquina de lo colores que lo controla, atraviesa la calle. El espectáculo estaba en su momento culmen, cuando ya estaba con las 6 pelotitas..... pero jamas alcanso la séptima.

Si el homicida iba rápido antes del suceso, ahora volaba como ave, quien sabe tal ves el cerdo tenia que llegar rápido al corral, sino lo harían tocino, quien sabe, como sea, es un desalmado, y cerdo nervioso no sabe bien.

Las nubes detuvieron la rebelión se dieron cuenta de lo sucedido, se disiparon, y comenzaron a bajar, acompañadas de los rayos solares, llegaron hasta el cuerpo del niño, y como mano mágica, lo enrollaron en una clase de suave colcha, con aspecto de algodón de azúcar, mientras loas rayos solares calentaban y hacían que su cara brillara, subió hasta el cielo, quienes vieron el homicidio jamas vieron el cuerpo, no vieron las nubes, como les dije, era un publico muy ignorante para entender estos espectáculos.

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